Miquel Barcelo, las albondigas

barcelo, las albondigas

Miquel Barceló presenta su última obra de arte: un plato de albóndigas con tomate. Parecen salidas de un bar de camioneros. Tienen mucha grasa, pero vienen cocinadas por la mano del artista. No voy a pintar más, ni sobre lienzo, ni sobre cúpulas, ni sobre nada. A partir de ahora, voy a plasmar mi forma de ver en el mundo preparando un plato de comida sencillo. Lo expondré en los museos de arte moderno más prestigiosos. Todo cristo lo contemplará. Y nadie se lo podrá comer.

Unas albóndigas con tomate son una comida. Mis albóndigas con tomate brincarán por encima de su esencia misma: el ser comidas. Superado ese obstáculo, se les plantará en los morros (morros de tomate) la valla definitiva: ser basura. Mis albóndigas también se la saltarán, logrando así la meta inalcanzada del ser humano: la inmortalidad. Una inmortalidad en descomposición. Mi Frankestein de carne picada comenzará a adquirir con los años colores, texturas y olores, sobre todo olores, ¡y qué olores! Las moscas entrarán por las rendijas del aire acondicionado del museo de arte moderno de turno y visitarán a manadas mi obra. Al fin mis albóndigas simbolizarán, con su peste y sus hongos, la putrefacción de la raza humana como colectivo.

Un encapuchado indignado burla las normas de seguridad del MoMA, agarra Las albóndigas, las saca del museo y las lanza al primer contenedor que encuentra. Se marcha corriendo con el puño al aire como si celebrara un gol. Al día siguiente, los restauradores más prestigiosos del google earth se reunen en Nueva York para meterse hasta las cejas en todos los contenedores de basura de la gran ciudad. Invadidos por la duda y el asco que les producen los escombros chorreantes de pringue, pero conscientes de su responsabilidad. Ellos tienen la tarea de distinguir entre el arte y la mierda.

by marcosjávega.blogspot.com

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