Lo mejor de Tijuana es San Diego

De Tijuana a San Diego (garita)
De Tijuana a San Diego (garita)

Tiene la reputación de ser una ciudad en la que el hampa ha sentado sus reales con la anuencia de quienes deben combatirla.

No lo digo yo sino los habitantes de la ciudad fronteriza a la que llegué para dar una conferencia y en la que tuve una respuesta increíble por parte de la gente que acudió en su mayoría proveniente de los sectores empresarial y político de la región. El enorme salón del Grand Hotel de Tijuana se llenó y pude así disfrutar de una sesión que se caracterizó por el interés sobre el tema de la Ingeniería en Imagen Pública y sus aplicaciones reales en la creación de nuevas estrategias de percepción que facilitaran la consecución de los objetivos de cada quien. Muy interesante, pero también sintomático, fue que durante mi visita se repitiera con mucha frecuencia la misma pregunta: ¿Y cómo ve la imagen de Tijuana?
Imagen de Tijuana…
Fue fácil dar con la respuesta, pues correspondería a la percepción que casi todos en el país tenemos de ella: una ciudad corrupta, violenta, y por lo tanto permisiva y peligrosa. Como la imagen es la percepción individual que se convierte en la identidad, si ésta se otorga de manera mayoritaria entonces se convierte en una imagen pública; y si a su vez ésta se mantiene durante algún tiempo significativo, acabará entonces convirtiéndose en la reputación. Tijuana tiene la reputación de ser una ciudad en la que el hampa ha sentado sus reales con la anuencia de las autoridades. La de un lugar en el que todo se vale, tanto para los locales como para los gringos de California que cruzan frecuentemente la frontera para poder dar rienda suelta a todos los actos que están prohibidos de su lado y que del nuestro podrán realizar libremente, como comprar drogas, emborracharse en la vía pública o conseguir prostitutas. El que esto sea o no verdad es algo que no le incumbe al terreno de la imagen, lo que importa es que todos así la percibimos y por lo tanto creemos que así es.
San Diego…
El problema se agudiza por el tremendo contraste que se vive al cruzar la frontera hacia San Diego, California. Pasé a pie para ahorrarme mucho tiempo de filas de coches y realmente fue increíble percibir que después de dar unos cuantos pasos todo cambiaba: el colorido, la sensación de espacio, la limpieza, la conservación de los sitios públicos, el orden vehicular y el tránsito peatonal, vaya… hasta el cielo se veía diferente. Lo más impactante era observar que los mexicanos que acababan de cruzar de pronto se transformaban y actuaban de manera diferente, como si por ósmosis se les hubiera contagiado el buen comportamiento cívico, la disciplina, la buena educación, y por supuesto, el miedo a ser reprendidos o arrestados por una autoridad a la que saben que no podrían corromper como del lado tijuanense. Esto me dio mucho qué pensar y preguntarme las causas del contraste tan dramático y dar con al menos tres elementos que lo producen y que a mi parecer son: el real ejercicio de la autoridad, en EU se ejerce sin miramientos, en México no, lo cual origina el sentimiento del miedo que inhibe la conducta delictiva. El grado de corrupción, que si bien no está exento de darse del lado americano ahí va a ser infinitamente menor y más difícil de encontrar. El grado de educación, los gringos no han echado al bote de la basura la enseñanza del civismo, al contrario, la inoculan desde que son niños. Nosotros ya ni nos acordamos de su definición. Así pues, no me extraña la gran diferencia entre ambas imágenes, simplemente los estímulos que las generan son diferentes, de ahí que los percibamos distintos.

Victor gordoa

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