Leyenda negra: F.I.F.A.

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La omnipotencia de Jean Marie Justin de Godefroid H. es tan rigurosa, que las pálidas manos de Blatter tiemblan; su poder se volvió indeterminado en nombre del futbol. Eran tiempos de Guerra Fría, constantes cambios sociales y el comunismo fermentándose. Sólo un organismo mundial sin ataduras ideológicas visibles, garantizaba adhesión popular y al mismo tiempo, funcionaba como pulcro mecanismo de influencia política. El futbol dejó de ser un pasatiempo, se volvió un régimen invisible. Oportuno en momentos críticos, regularmente en África y América Latina. No así en Europa, donde el futbol parece independiente a cualquier compromiso de Estado.

Jean Marie Justin de Godefroid H; practicante del cristianismo muscular, corriente comercialmente conocida como Fair Play, basó su doctrina en la estricta vigilancia de las normas de conducta morales y deportivas, que tanto acicalan los gobiernos de “facto”. Pronto, los caudillos más rancios del tercer mundo encontraron en Jean Marie, dueño del futbol, a un adecuado militante. Distinguido por la dictadura de Videla en Argentina y Abacha en Nigeria, vinculado con la venta de armamento y miembro del servicio secreto de su país. Le colgaron todo tipo de condecoraciones masónicas como La Orden de Vasa o la Cruz de Isabel La Católica.

Es irónico que Sudáfrica sea tan querida por FIFA, porque la leyenda negra dice que Jean Marie tenía negocios con el racista de Pieter Botha, primer ministro sudafricano en época del Apartheid. La idea de FIFA como organismo fascista no me sonroja. El legado lo recibe Blatter, brazo derecho de Jean Marie Justin de Godofreid H; ése es su verdadero nombre. Tú lo conoces como Joao Havelange.

¿Todavía crees que existe un lugar llamado FIFA?

Jose Ramon F. Gutierrez/milenio diario

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