Era el jefe de jefes

La desaparición de Arturo Beltrán Leyva, si bien podría significar el desatar la furia de las demás bandas criminales del país, también es un mensaje directo para esos mismos grupos, los cuales continúan sintiéndose impenetrables, pero, por muy jefes que sean, a todos les llega el día.

No es que con esto la guerra contra el narcotráfico termine, pero sí se trata de un paso dado que marca pauta para un gobierno que durante tres años ha insistido en hacer, de esta lucha, una victoria que le regrese al país la paz que le hace falta.

La muerte de este capo podría desatar la furia de las bandas criminales del país.

Yuriria Sierra/fragmento

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