Capitalismo ambiente

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LA FIEBRE del oro es la sintomatología de una pandemia. Tiene su origen en la evolución del ser humano, que comienza de una imaginaria Arcadia feliz y, empeorando, llega al capitalismo. En él se devoran los hombres unos a otros, lo mismo que al principio pero de otra manera. La supervivencia exige la competitividad. Antes, el necesitado por hambre mataba un animal y se lo comía más o menos crudo. Ahora la sociedad, inaplacable, exige otros métodos y un mercado de valores. En él se mueven algunos hombres no sólo para tener dinero, sino para tener más dinero que los de alrededor y los de arriba: el apetito saciado con un animal ha pasado de moda. Se quiere lo que tienen los otros pero en mayor cantidad que nadie si es posible. Y se actúa para que lo sea. Ahí está la raíz de este mundo y de su despreciable antropofagia. Todos aspiramos a ser los comedores, pero la inmensa mayoría acaba siendo comida. Y esto va a seguir siendo así. Ningún ideal, ningún partido, ningún gobierno lo cambiará jamás. No es un asunto político. La política es sólo una criada.

Antonio Gala/elmundo.es

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