Belleza de “miss”……reventada

PROTESIS-AFRICAEn el desagüe de las pasarelas de misses se ha exhibido de todo. La mujer es ahí arriba la convención simbólica de algo perfecto. Un estatuario humano con el corpiño prieto. Las damas salen a desfilar como una mayúscula con tetas, como una capitular hecha de pecado y tanga. Unas en pelota y otras muy vestidas, lo que si cabe da más morbo por exótico. Pero debajo de estas sesiones de lencería calla en muchos casos una cloaca de extorsiones, una boutique de niñas amortajadas por los tahúres de aspirantes a reinas de la nada. Muchachitas que confunden lo que desean con lo que les ofrecen los estraperlistas de plató que las condenan a la estupidez. A las misses las hemos visto ya de todas las posturas, pero no como las exhiben en Camboya. Guapas con el cuerpo adulterado por las huellas de una de una mina antipersona, de un bombazo suelto. En la mutilación no hay belleza, pero sí dignidad. Y estas mujeres, por qué no, se dejan ver con una pata de menos, con un brazo de goma, con el rostro abrasado. No desean ser medidas ni examinadas por los tiburones del negocio. Sencillamente buscan ser vistas, contempladas. Es el concurso Miss Mina Antipersona, una cabronada más de las muchas que propicia el mercado de la desgracia. Este año ha ganado la convocatoria una joven de 18 años, Dos Sopheap. El premio es una pierna ortopédica de última generación, según las bases. Estas mujeres no son muñecas, sino exactitudes aterradoras de la factoría de las guerras. Y su corona es un anca de fibra de vidrio, que es un modo de recoser el cuerpo femenino igual que los modistas se lo inventaron de nuevo con la cosa de las transparencias. Hay muchos que ante el show de estas chicas de esquelatura tuerta se dan la vuelta a la manzana protestando contra la humillación de las protagonistas. Habrá que preguntarles a ellas si prefieren la muleta de sobaco o la pierna de última generación en un país, Camboya, donde ni dios puede hacerse con un muslamen de tan sofisticada mecánica. No entiendo porqué estas no pueden y nuestras nenas enteras sí, sin que nos parezca en verdad lo que es: pornografía disimulada de blanco satén, cebo para el barrio chino de los programas del corazón. Y, además, de premio sólo se llevan la banda color braga para la portada del Interviú. Una mierda. /

Antonio Lucas/elmundo.es

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