Barack Obama, el guerrero de la paz

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En Suecia sólo he estado como turista y desafortunadamente poco conozco sobre los vericuetos de la Academia Sueca para designar a los galardonados con el Premio Nobel. Del de literatura tengo idea porque Gabriel García Márquez narró sus experiencias al respecto. Mi impresión es de pleno desconcierto. Jamás han ganado mis candidatos. Suspiré porque se lo entregaran a Borges y a Cortázar. El primero les pareció conservador (políticamente hablando) y el segundo un izquierdista cercano al comunismo. Lo obtuvo el belicoso Churchill por sus memorias que prueban una tesis que sostengo desde hace tiempo: los géneros testimoniales (memorias, diarios. autobiografías…), al contrario de lo explicado por Michel Tournier, son parte de la ficción. La lista de quienes lo merecieron y no lo tuvieron es colosal. A cambio tenemos multitud de escritores que lo recibieron y ahora están olvidados, mientras los abandonados por Suecia siguen siendo afamados. Borges, de nuevo, es el único que hizo una revolución literaria en el siglo XX del castellano. Hace poco leí una frase inquietante: Muerto Borges, la literatura se ha acabado. Tampoco dejemos de lado, que el inmenso escritor y filósofo francés Jean-Paul Sartre lo rechazó en 1964. Imaginó que recibirlo le restaría libertad, independencia, algo que en México sólo José Revueltas entendió.

En materia política (la paz) las cosas van peor. La mejor prueba es Barack Obama. Hombre seguramente bueno, lleno de ideas que jamás llevará a cabo porque el sistema en EU detiene a cualquiera que intente modificarlo. Obama ha dejado sus buenas intenciones en discursos infatigables. ¿Qué tomó en cuenta la Academia Sueca para premiarlo con el Nobel de la Paz? Sólo sus deseos de evitar que EU sea el policía militar que históricamente ha sido. El asunto no es de broma. Hasta hoy, el “pacifista” Obama ha intensificado las acciones y los efectivos militares (alrededor de 30 mil) en Afganistán, en Irak no acaba de salir del crimen monstruoso que cometieron los Bush, padre e hijo, a Irán la tiene amenazada si continúa su trabajo nuclear, otro tanto ha hecho con Corea del Norte, no concluye el cerco a Cuba y, a cambio, Israel puede seguir haciendo lo que le viene en gana con los palestinos.

Hasta los reyes suecos llega un político negro distinto a Martin Luther King, que, muy a su pesar, hereda la tradición de los blancos estadunidenses: el Destino Manifiesto y el crecimiento económico a costillas de los demás países, el nuestro entre muchos otros. Dijo que EU enfrenta al mundo tal cual es y que las guerras justas son necesarias para la paz. Palabras temerarias. No confundir lo que es una guerra justa, como cuando Vietnam salvó su independencia ante las tropas estadunidenses. Como si fuera poco, ahora hay bases militares en Colombia y Guantánamo se mantiene como presidio donde EU tortura a sus enemigos árabes acusados de terroristas, lo sean o no. Para concluir, Obama leyó un sorprendente discurso, donde aludió a personajes que jamás movieron un soldado o justificaron una guerra, como Mandela o Schweitzer. EU sigue siendo el mayor productor de armas del mundo, una industria que Obama jamás intentaría disminuir so pena de enfrentar a los poderes reales de su nación. El caso es que, por vez primera, un hombre recibe el Nobel de la Paz diciendo que mantendrá las cosas tensas como están. Ni una palabra para justificar a los pobres académicos que lo eligieron como paladín de la armonía.

Con el Nobel de la Paz, Obama podrá intensificar las guerras y participar en otras. Tiene el aval de los suecos que lo confirmaron como el mejor pacifista de 2009. Sólo pensemos que sus palabras como candidato nada tienen que ver con el presidente de la mayor potencia militar del mundo.

Rene Aviles/excelsior.com

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