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El sueño de dirigir al Real Madrid se ha esfumado. El fracaso absoluto de Hugo Sánchez en el Almería fue un muy caro derecho de piso en la Liga de España. Los números evidencian la labor de Hugo al frente de este modesto equipo: 39 partidos dirigidos, 12 victorias, 8 empates y 19 derrotas. Durante su gestión anotaron 47 goles y recibieron 63, dando como resultado una efectividad muy pobre del 37%.

Hugo no es entrenador de futbol, es un orador de futbol, y eso es muy distinto. Su discurso se agotó más pronto de lo que el pensó. Con Pumas le pasó lo mismo cuando después de ganar el bicampeonato ya no era suficiente el discurso motivacional. En Necaxa nunca lo tomó en serio y en la selección nacional fue su más triste historia. Se ha encaprichado en dirigir cuando no tiene la capacidad para hacerlo.

Para llegar a los grandes equipos españoles se debe pagar derecho de piso y triunfar. Habrá casos excepcionales como el de Guardiola en Barcelona, pero en la generalidad se deben fincar resultados inmediatos para destacar. Los más recientes y palpables ejemplos son Javier Aguirre y Quique Sánchez Flores, de Pamplona a Madrid y del Getafe al Valencia y ahora al Atlético de Madrid, respectivamente. Difícil después de este antecedente que alguien en España le vuelva a confiar a un equipo.

Lo mediático que ha sido Hugo Sánchez parece haber pasado desapercibido en España. Lo más mediático de Hugo fue cuando se le plantó al Barcelona con 11 futbolistas defendiendo y cuando finalizó el partido en el Camp Nou, descaradamente aún perdiendo, afirmó que iba a patentar el sistema Hugo Sánchez, porque según su locura era el más efectivo para contrarrestar al mejor equipo del mundo.

Hugo debe ponerse a estudiar y aceptar de una buena vez que los discursos motivacionales no son todo para el éxito deportivo. También de una buena vez que se olvide de lo que hizo como jugador, que nada tiene que ver.

Gerardo Velazquez de Leon

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