2010

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“Lo bueno es que este año ya se va a acabar…”, festinó hace algunos días el presidente Felipe Calderón. Pero que el ominoso, doloroso y sangriento 2009 termine dentro de unas horas, no significa que los problemas del país vayan a la baja ni —imposible pensarlo siquiera—, se terminen con la llegada de la nueva década.

Se va 2009, pero llega un 2010 que, a opinión de los expertos, será tan o más difícil que el año que agoniza.

Se va 2009, pero siguen los mismos problemas para México: tres millones de desempleados; falta de talento del equipo económico del gobierno federal para crear nuevas plazas de trabajo y para reactivar una economía atascada en el discurso y en la inmovilidad.

Y no es percepción. Allí está la cifra que preocupa: la compra de equipos y maquinaria por parte del sector privado cayó, este año, 22%. No hay crecimiento. No hay dinero. No hay empleos.

Incrementos en gasolina, luz, gas, servicios, tortillas, refrescos. En todo. ¡Agárrense! Y por más que el gobierno federal se empeñe en enviar el mensaje de que 2010 debe ser visto con optimismo, nada más no se ve por dónde pueda caber la mejoría en el ánimo de un país azotado por las pestes más peligrosas: la económica y la de inseguridad.

Además de los millones de desempleados, miles de empresas quebraron o están en serios problemas financieros. “Échenle ganas”, dice el spot de televisión del gobierno. Sí, como no. Que se lo digan a quienes han perdido su trabajo, o a uno de los cinco millones de mexicanos que sobreviven a diario con un salario mínimo: 58 pesotes promedio, ya con su ofensivo aumento.

No hay ningún síntoma que nos indique que el 2010 será el año de la recuperación económica.

“Hay seis millones de mexicanos más que se sumaron a la pobreza”, reconoció Calderón.

Y en relación a la lucha contra el crimen organizado, 16 mil han muerto. La pregunta es obligada: ¿Es un indicador confiable de que se le está ganando la batalla al narco? ¿Hay menos droga, hoy, en comparación al sexenio pasado? ¿Realmente se ha debilitado al narcotráfico?

Y si en el ámbito federal no se ve por dónde el gobierno pueda sacar a la economía de su letargo, en la Ciudad de México la situación es cada vez más difícil, con un jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, desatado en sus aspiraciones presidenciales, y manejando un presupuesto récord para este año: ¡129 mil 433 millones de pesos! Ambición política y dinero en exceso. Una combinación letal.

Nuestro gobierno “de izquierda” —que jamás lo ha sido—, le recetará a los capitalinos aumentos en impuestos y servicios: agua, predial, tenencia, licencias y más. Metro, a tres pesos a partir del sábado próximo. Ya advirtió Ebrard que el nuevo segundo piso proyectado para el Periférico, saldrá de los bolsillos de los automovilistas. Es la dictadura de un gobierno populista e ineficaz.

El DF vive en el terror. Los atracos se multiplican. La inseguridad está por todos lados. Cada vez que llueve se inunda. Las vialidades son un asco. El tráfico es ya una maldición. El transporte, caótico e insuficiente. Los microbuses han matado a más de 100 personas. La fabricación de culpables ha sido el sello de la justicia capitalina. ¡Pero basta de lamentos, si tenemos un arbolote en Reforma y miles de poseídos bailando como Michael Jackson, con sus respectivos récords Guinnes!

Algo hay que reconocer: Ebrard sí se preocupa por el empleo…al menos del de su ex esposa, Francesca Ramos Morgan, a quien le dio chamba como secretaria de Asuntos Internacionales del DF, con un sueldo superior a los 70 mil pesos mensuales. Qué considerado.

Más impuestos. Más violencia. Más desempleo. Más discursos. Más angustia.

¿De dónde sacarán el optimismo para 2010?

Martin Moreno!excelsior.com

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