Santos y difuntos

LA TRONERA|ANTONIO GALA

antonio gala02.11.2009.

  • LA IGLESIA hace, a veces, examen de conciencia. En general, cuando se trata de pagar facturas; en particular, de declararse en suspensión de pagos para eludir las indemnizaciones. Es lo que ha sucedido, lo primero, en la práctica totalidad de los Estados Unidos; lo segundo, en siete diócesis acogidas milagrosamente al Capítulo 11 de la Ley General de la Bancarrota. Pero ¿se evita el escándalo de los juicios por pederastia? Son tantos, que arruinan los poderes económicos de la Santa Institución. (Aunque se excuse diciendo que no se trata de paidofilia sino de efebofilia: ganas de entrejoder, como dicen en Jerez.) Los abogados y las víctimas tachan esas maniobras de «desesperadas»: una palabra fea para quien la esperanza es la flor de las virtudes. Pero que aún queden, tras la fingida bancarrota, ocho procesos en el aire sólo en Delaware, tiene algo de tela marinera; y el trasiego de curas acusados de unas diócesis a otras para eludir los desembolsos, algo de cabronada. Sea quien sea su autor. Aquí el «que Dios se lo pague» ya no sirve.
  • fuente:elmundo.es

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