La “revolucion” de Calderon

grito-calderon

¿Recordamos la serie de albazos y traiciones entre caudillos, que se llevaron entre las patas a un millón de pobres?, ¿celebramos el principio de un cambio que nunca fue, la vieja historia de “quítate tú, para ponerme yo”?

“Se requieren grandes cambios, cambios pacíficos, sí, pero cambios tan profundos que tengan la intensidad misma de una Revolución en su propio campo (sic). Hoy debemos conmemorar la Revolución cambiando lo que haya que cambiar y cambiándolo hasta donde se deba de cambiar, con todo lo que ello implica”. Así habló Felipe Calderón al celebrar un aniversario más de la Revolución de 1910.

Tres comentarios al respecto: ¿qué conmemoramos de la Revolución?, ¿por qué conmemoramos la Revolución? y ¿qué quiso decir Felipe Calderón el día 20?

¿Qué conmemoramos?, ¿conmemoramos el alzamiento en Puebla o la traición y el asesinato de Madero o la huida de Porfirio Díaz a Francia?, ¿recordamos la serie de albazos y traiciones entre caudillos, que se llevaron entre las patas a un millón de pobres?, ¿celebramos el principio de un cambio que nunca fue, la vieja historia de “quítate tú, para ponerme yo”?

En los textos escolares, la Revolución aparece como el parteaguas de la historia nacional, pero un simple análisis de lo que había antes y ahora nos confirma que México no cambió ni en educación ni en salud ni en progreso ni en equidad ni en democracia, y que hoy seguimos como hace 100 años.

¿Por qué celebramos un aniversario de la Revolución?, ¿por nostalgia?, ¿por hacer un homenaje a los ferrocarrileros y a las rieleras?, ¿para recordar el papel de los caballos en la lucha revolucionaria?, ¿por tomar una foto más de Zapata, de Villa, de Carranza y demás? ¿o simplemente porque hay que celebrar algo?

Hemos visto cómo el recuerdo de la Revolución —cuyas realidades estarán siempre ocultas tanto en la nebulosa mente de los historiadores como en la mente interesada de los políticos— se diluye cada vez más y, dándole un giro “saludable” a la conmemoración, se realizaron, durante años, “desfiles deportivos”, incongruencia que mueve a risa, pues ninguno de los próceres revolucionarios calzó jamás unos zapatos tenis o jugó futbol, ni siquiera una “cascarita”. La celebración de hace unos días, 20 minutos de paso apresurado de adelitas, charros, sombrerudos y tropa, confirma que no hay más que celebrar. Ojalá sea ésta la última celebración de algo que no merece celebrarse.

Y, finalmente, ¿qué quiso decir Felipe Calderón?, ¿que “ahora sí” va en serio?, ¿que piensa romper con todas las ataduras que le han impedido ser Presidente?, ¿quiso decir que va a romper con Elba Ester Gordillo, va a encarcelar a los líderes venales de Teléfonos, Pemex y demás? ¿Al hablar de “cambios pacíficos” quiere decir que va a remover a todas las rémoras que tiene en su gabinete?, ¿que le va a pedir cuentas a Carstens, Cordero, Ruiz Mateos y a otros? ¿Que pondrá en su lugar a César Nava?

Todos sabemos que “se requieren cambios, cambios pacíficos”, pero queremos verlos, que de una vez por todas Calderón pase del dicho al hecho, que como jefe del Ejecutivo, ejecute, no sólo hable.

Cuando veamos esa “revolución” de la que habla el Presidente, comenzaremos a creerle.

Articulo de Rafael Alvarez Cordero/excelsior .com

Deja un comentario