La maquina de follar V

capitulo Vmaquina de follar

-Cuando empezamos a saber en Alemania que estaba perdida la guerra, y empezó a estrecharse el cerco, hasta la batalla final de Berlín, comprendimos que la guerra había tomado un giro nuevo: la auténtica guerra pasó a ser entonces quién agarraba más científicos alemanes. Si Rusia conseguía la mayoría de los científicos o si los conseguía Norteamérica… los que más consiguieran serían los primeros en llegar a la Luna, los primeros en llegar a Marte… los primeros en todo. En fin, el resultado exacto no lo sé… numéricamente o en términos de energía cerebral científica. sólo sé que los norteamericanos me cogieron primero, me agarraron, me metieron en un coche, me dieron un trago, me pusieron una pistola en la sien, hicieron promesas, hablaron y hablaron. yo lo firmé todo…
-Todas esas consideraciones históricas me parecen muy bien -dije yo-. Pero no voy a meter la polla, mi pobrecita polla, en ese cacharro de acero o de lo que sea. Hitler debía ser realmente un loco para confiar en usted. ¡Ojalá le hubieran echado el guante los rusos! ¡yo lo que quiero es que me devuelvan mis veinte dólares!

Von Brashlitz se echó a reír.

-jiii jiii jiii ji… es sólo mi bromita de siempre. jiii jiii jiii ji!
Metió otra vez el cacharro en el cuartito. cerró la puerta.
-¡Ay, ji jiii ji! -bebió otro trago de schnaps. Luego se sirvió más. lo liquidó.

-Caballeros, ¡yo soy un artista y un inventor! mi MAQUINA DE FOLLAR es en realidad mi hija, Tanya…
-¿Más chistecitos, von? -pregunté.
-¡No es ningún chiste! ¡Tanya! ¡Ponte en el regazo de este caballero!

Tanya soltó una carcajada, se levantó, se acercó, y se sentó en mi regazo.

¿Una MAQUINA DE FOLLAR? ¡no podía serlo! su piel era piel, o lo parecía, y su lengua cuando entró en mi boca al besarnos, no era mecánica… cada movimiento era distinto, y respondía a los míos. Me lancé inmediatamente, le arranqué la blusa, le metí mano en las bragas, hacía años que no estaba tan caliente; luego nos enredamos; de algún modo acabamos de pie… y la entré de pie, tirándole de aquel pelo largo y rubio, echándole la cabeza hacia atrás, luego bajando, separándole las nalgas y acariciándole el ojo del culo mientras le atizaba, y se corrió… la sentí estremecerse, palpitar, y me corrí también.
¡Nunca había echado polvo mejor!

Tanya se fue al baño, se limpió y se duchó, y volvió a vestirse para Mike el Indio. Supuse.
-El mayor invento de la especie humana -dijo muy serio von Brashlitz.
Tenía toda la razón.

Por fin Tanya salió y se sentó en mi regazo.

-¡NO! ¡NO! ¡TANYA! ¡AHORA LE TOCA AL OTRO! ¡CON ESE ACABAS DE FOLLAR!
Ella parecía no oír, y era extraño, incluso en una MAQUINA DE FOLLAR, porque yo nunca había sido muy buen amante, la verdad.

-¿Me amas? -preguntó.
-Si.
-Te amo, y soy muy feliz. y… teóricamente no estoy viva. Ya lo sabes, ¿verdad?
-Te amo, Tanya, eso es lo único que sé.
-¡Cago en tal! -chilló el viejo-. ¡Esta JODIDA MAQUINA!

Se acercó a la caja barnizada en que estaba escrita la palabra TANYA a un lado. Salían unos pequeños cables; había marcadores y agujas que temblequeaban, y varios indicadores, luces que se apagaban y se encendían, chismes que tictaqueaban… von B. era el macarra más loco que había visto en mi vida. Empezó a hurgar en los marcadores, luego miró a Tanya:

-¡25 AÑOS! ¡toda una vida casi para construirte! ¡Tuve que esconderte incluso de HITLER! y ahora… ¡pretendes convertirte en una simple y vulgar puta!
-No tengo veinticinco -dijo Tanya-. -Tengo veinticuatro.
-¿Lo ves? ¿lo ves? ¡como una zorra normal y corriente!

Volvió a sus marcadores.

-Te has puesto un carmín distinto -dije a Tanya.
-¿Te gusta?
-¡Oh, sí!
Se inclinó y me besó.

Von B. seguía con sus marcadores. Tenía el presentimiento de que ganaría él.
Von Brashlitz se volvió a Mike el Indio:
-No se preocupe, confíe en mí, no es más que una pequeña avería. Lo arreglaré en un momento.
-Eso espero -dijo Mike el Indio-. Se me ha puesto en treinta y cinco centímetros esperando y he pagado veinte dólares.
-Te amo -me dijo Tanya-. No volveré a follar con ningún otro hombre. Si puedo tenerte a ti, no quiero a nadie más.
-Te perdonaré Tanya, hagas lo que hagas.

El profe estaba corridísimo. Seguía con los cables pero nada lograba.

-¡TANYA! ¡AHORA TE TOCA FOLLAR CON EL OTRO! estoy… cansándome ya… tengo que echar otro traguito de aguardiente… dormir un poco… Tanya…
-oh -dijo Tanya- ¡este jodido viejo! ¡tú y tus traguitos, y luego te pasas la noche mordisqueándome las tetas y no puedo dormir! ¡ni siquiera eres capaz de conseguir un empalme decente! ¡eres asqueroso!
-¿COMO?
-¡DIJE «QUE NI SIQUIERA ERES CAPAZ DE CONSEGUIR UN EMPALME DECENTE»!
-¡Esto lo pagarás Tanya! ¡Eres creación mía, no yo creación tuya!

(continuara)

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