El presupuesto de Herodes

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A mí francamente me da igual si el PAN está muy ofendido con el PRI por el tema del presupuesto, si los gobernadores del PRI son una mafia o si la Ciudad de México va a ser el patito feo del proximo año.

Lo que quiero es que este país funcione, que todos volvamos a vivir en paz y que usted y yo progresemos.

Tan barato es este asunto del presupuesto como la manera como la mayoría de los medios de comunicación la han manejado.

Por un lado está el amarradero de navajas entre la figura del Presidente de la República, los diputados y los senadores, como si se tratara de enemigos.

Si Felipe Calderón dice una cosa, vamos con los diputados que no son del PAN para ver qué opinan. ¡Por supuesto que van a decir una barbaridad! ¡Son de otros partidos!

Y si no la dicen, los reporteros, o los obligan a decirla o les arman pleito con los miembros de su partido por traidores. Cualquier parecido con un chisme del TV Notas es mera coincidencia.

No, pero espérese. Esto es nada más por un lado. Por el otro, si en un mismo partido se da el debate, ¡ah, no!, es un partido que se está desmembrando.

Vamos a confrontar a los que piensan diferente y platiquemos con personalidades de otros partidos para que entre todos se acaben de hundir.

Si los gobernadores se benefician: malditos gobernadores, están bloqueando al presidente. Si el presidente se sale con la suya: maldito presidente, está poniéndole obstáculos a los gobernadores.

Si los políticos despilfarran, son malos porque despilfarran. Si no, son malos porque no están a la altura de los políticos de otros países.

El caso es que México siempre es tierra de nadie, ninguna de nuestras instituciones vale la pena, todos nuestros partidos son un asco y que Dios nos agarre confesados porque cada año es peor.

No sé usted pero yo ya me cansé. ¿Cuál es la idea? ¿Informar? ¿Escandalizar? ¿Juzgar? ¿Jugar?

Hagamos memoria. ¿Cuántas veces, en años anteriores, fáciles o difíciles, usted se enteraba a detalle de la administración del presupuesto anual de egresos de la Federación?

¿Cuántas veces, durante la administración de estos recursos, usted escuchaba tantas versiones tan encontradas sobre este tema y se alegraba, se enojaba, se asustaba o se deprimía?

¿Le pasó con López Portillo? ¿Le pasó con Miguel de la Madrid, con Carlos Salinas de Gortari, con Ernesto Zedillo o con Vicente Fox?

¿Y qué sucedió? ¿Se acabó el mundo? ¿Los estados dejaron de tener dinero? ¿La Federación colapsó? ¿Terminó la pobreza? ¿Murieron las universidades?

Lo que está pasando es un abuso. Sí. ¿Y cuándo no ha sido así? ¿Y cuándo la totalidad de las partes han estado de acuerdo con el manejo del presupuesto federal? ¿Cuándo?

Es una bendición que usted y yo tengamos acceso a tanta información en este momento histórico pero yo creo que, a ambos lados de los medios, tenemos que aprender a manejar este cúmulo de palabras, imágenes y sonidos.

¿Por qué? Porque nada más estamos haciendo corajes, nada más nos estamos quedando con las emociones. Está pasando todo, pero no está pasando nada.

Se habla mucho de que urge hacer reformas estructurales en el gobierno, en los partidos, en los negocios y en la vida. Pero, ¿y en los medios?

El periodismo a estas alturas del siglo XXI no se puede seguir manejando como se manejaba hace 15, 30 o 100 años. Aunque hay muchas cosas que parecen no haber cambiado, vivimos en otra realidad.

Y sí, así como la medicina siempre será la medicina, el periodismo siempre será el periodismo, pero yo creo que los mecanismos a través de los cuales se eligen y se comparten las notas se tienen que modificar.

¿Para qué? Para que provoquen algo más que un berrinche, para que vuelvan al origen de todo esto que es darle herramientas a un público para que sepa cómo moverse, para que pueda tomar mejores decisiones, para que pueda vivir mejor.

¿Qué herramientas ha obtenido usted últimamente de todo lo que ha visto en los medios tradicionales o no tradicionales?

¿De qué le ha servido, por ejemplo, el manejo informativo que se le ha dado a la administración del presupuesto federal del próximo año?

¿Se imagina lo diferente que hubiera sido todo si esta nota se hubiera manejado de otra manera? La pregunta es: cuál. ¿De qué otra manera?

Ahí está el reto. En encontrar nuevas maneras.

articulodealvarocueva/mileniodiario

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