El barril sin fondo

Néstor Ojeda

  • 2009-11-01•Al Frente
El barril sin fondo
Felipe Calderón y Agustín Carstens. Foto: Nelly Salas

Pagaremos IVA de 16 por ciento en todo lo que compremos —menos alimentos y medicinas—, será más caro usar teléfono celular, el salario se encogerá pues el impuesto sobre la renta llegará a 30 por ciento. En fin, que la mitad de nuestros ingresos irán a parar a manos del fisco para echarlos a ese barril sin fondo que es el gobierno.

Dirán Felipe Calderón y su secretario de Hacienda, Agustín Carstens, que ese dinero de “todos” servirá para tapar el hoyo financiero y ayudar a los más pobres, pero en realidad ese “todos” sólo significa clase media en el lenguaje oficial, pues los grandes empresarios seguirán pagando apenas 1.7 por ciento de impuestos gracias a los privilegios fiscales que la ley les otorga, mas allá de discursos presidenciales carentes de credibilidad.

¿Y qué reciben a cambio las clases medias que sostienen al gobierno federal, estatales y municipales?: Prácticamente nada. Sus impuestos no van a parar al financiamiento de salud, educación y transporte público de calidad, ni a seguridad o servicios de luz, agua y drenaje eficientes, mucho menos a pavimentación y alumbrado.

El dinero que los mexicanos pagan de impuestos termina en los bolsillos de esos empresarios que hacen negocios con el gobierno y que corrompen funcionarios para ganar licitaciones y obtener contratos millonarios; van a dar a las manos de la alta burocracia que goza de bonos ilegales, seguros de gastos médicos mayores, automóviles, cocineros, viáticos y gastos de representación que son una ofensa cuando la mitad de México vive en la miseria.

Los diputados y senadores de todos los partidos han renunciado a representar a los ciudadanos y dan el trato de vulgar mercancía a la mayor herramienta para generar bienestar y desarrollo: el paquete económico.

En los hechos, con los votos a favor del PAN y las abstenciones del PRI, así como con la incapacidad del PRD de influir en la confección de la Ley de Ingresos y el Presupuesto, el gobierno y los legisladores le han quitado a los mexicanos el derecho a decidir cómo y dónde se gasta el dinero que aportan con sus impuestos.

Y no parece que las cosas vayan a cambiar; año con año la Secretaría de Hacienda y el Congreso planearán y consumarán el atraco más grande y a la vista de todos.

nestor.ojeda@milenio.com

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