Poesía encontrada

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Ensalada de bichos a la mexicana
Carne de cañon
Sueños de un hechicero
Calambres de brujo
Un paseo por la parte izquierda del lado de tus lágrimas
Escuchando la última canción de mi loro favorito
Un sáxo perdido en la tormenta
De algún recuerdo
De aquellos pasos con humo
De aquellos humos que cubrían
parte de los entendimientos de ese día
de esa tormenta veraniega

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Receta de cachopo de ternera casero

Receta cachopo de Asturias o cachopo de ternera.
Cachopo con patatas fritas y pimientos.

Parece un exceso, comida vikinga, pero la combinación que se da en el cachopo de Asturias es espectacular. El queso, el jamón, el bistec empanado, forman un artefacto sabrosísimo. No es necesario crear el cachopo gigante que se sirve en los restaurantes más próximos al Valhalla celta (lugar al que rápidamente ascienden los espíritus de quienes se atreven a zamparse los tres kilos de carne solitos).

En casa mejor jugar con tamaños pequeños o medios al principio. Basta con dos bistecs de una buena ternera lo suficientemente amplios y finos como para formar el suculento sobre, que llevará dentro el consabido jamón o cecina y el queso. Después debe rebozarse bien y freírse a fuego medio-fuerte y con abundante aceite, que no coja demasiada grasa el invento, como ocurriría si lo fríes a fuego bajo.

El cachopo de ternera es un doble filete empanado. Es necesario utilizar una buena ternera, un queso no demasiado fuerte tipo azul, y con un relleno no muy sobrecargado. Conseguir el rebozado ideal puede ser al principio complicado, pero incluso con errores está delicioso. Cuesta cerrarlo, que quede bien cubierto de pan rallado y que no se desmonte. Si los filetes no se ajustan entre sí, corta los bordes con un cuchillo, una vez montado el cachopo, para que tenga una forma perfecta rectangular.

Se tiene que rebozar el cachopo por pasos, en abundante harina, en varios huevos batidos y mucho pan rallado (casi que se bañe en estos ingredientes). Mejor si usas ternera asturiana, claro está, y un queso que pueda fundirse bien. Para que el queso no se desparrame y desaparezca, algunos cocineros lo sellan también en el interior del doble filete, o con el mismo jamón (doble capa) o con una capa de pimientos del piquillo y otra de jamón que lo envuelvan. Los filetes deben aplanarse un poco, mortero u otro instrumento mediante, para que el conjunto sea el idóneo.

Receta de cachopo de Asturias

Ingredientes por cachopo:

  • 2 filetes de ternera.
  • Jamón serrano en loncha finas.
  • Queso para fundir (puede suave, tipo gruyer o havarti, o azul o incluso cabrales, dependiendo del paladar).
  • Huevos.
  • Harina.
  • Pimientos del piquillo (opcional).
  • Pan rallado.
  • Aceite de oliva virgen.
  • Pimienta negra.
  • Sal.

1. Aplana los filetes:

En una tabla de madera pon los filetes. Cúbrelos con papel film y pasa por encima un mortero o golpéalos con una espátula para ir alisándolos y quebrando sus fibras. Salpiméntalos.

2. Prepara el relleno:

Pon un filete sobre papel film. Monta una cama de jamón, con varias lonchas, en el centro del filete, que vaya de punta a punta. Después, echa el queso cortado en lascas pequeñas encima del jamón. Si quieres que se conserve mejor el queso, monta otra capa de jamón o de pimientos del piquillo encima de él. Cierra el conjunto con el filete restante a modo de bocadillo. Apriétalo. Si dejas enfriar el cachopo en la nevera tendrá más consistencia a la hora de rebozarlo. Luego lo pasas -vigilando que no se desmonte- por abundante harina, varios huevos batidos y mucho pan rallado (apriétalo para que el pan se agarre a la carne). Coge el cachopo siempre por las puntas para que no se desmonte durante estas operaciones.

3. Fríe los cachopos en abundante aceite:

Ten una sartén con suficiente espacio y con abundante aceite de oliva caliente. Fríe a fuego medio el cachopo hasta que se dore. Dale la vuelta, que se haga bien por ambos lados (son unos tres minutos por cada cara). Añade un poco de sal y pásalo luego por papel de cocina para que este absorba el aceite. Sírvelo caliente (puedes acompañarlo de patatas fritas y de pimientos del piquillo o del padrón).

➥ Seguimos con una deliciosa receta de rabo de ternera estofado.

https://blogs.publico.es/recetas-caseras-nutricion-saludable

La mariquita

El coleóptero se desplazaba por el autorretrato de Durero y, antes de desaparecer, me enseño cómo se mira un cuadro

La mariquita
‘Autorretrato’, de Alberto Durero (1498, Madrid, Museo del Prado).

A mi juicio no hay en el Museo del Prado una figura más vigorosa, arrogante y refinada que la de Alberto Durero, tal como aparece en su autorretrato. El otro día, mientras lo contemplaba obsesivamente sucedió un hecho singular. De pronto descubrí que por el borde superior del cuadro discurría una mariquita muy pequeña. Este hermoso coleóptero de caparazón rojo con pintas negras se detuvo en uno de los vértices del marco. Pensé que se precipitaría en el vacío, pero lejos de eso con cierta determinación bajó hacia la pintura y a través de la borla de la gorra de Durero se deslizó por su rubia cabellera pintada con infinitos puntos de oro hasta llegar al hombro de la figura. Los vivos colores de la mariquita no desdecían en absoluto de la suave tonalidad de la pintura y tampoco suponían un obstáculo para seguir contemplando excelsa belleza del autorretrato. Al contrario. Decidí seguir con la mirada su mismo camino como si la mariquita me indicara la forma de descubrir los secretos más íntimos de la textura de la tabla. Subió por el cuello de Durero y se adentró en la barba rubia, atravesó sus labios carnosos, escaló su prominente nariz y finalmente se detuvo en uno de sus ojos grises que la miraba de soslayo. Su forma minuciosa de avanzar me obligaba a fijarme en cada detalle de la pintura como nunca hasta entonces lo había hecho. La mariquita optó por bajar hasta el jubón del personaje, se deslizó por el cordón que le cruza el pecho, recorrió la cenefa dorada de la camisa y descendió hasta las manos enfundadas con guantes de cabritilla. Luego me obligó a leer la inscripción que aparece a la derecha del cuadro debajo del marco de la ventana. Dice: “1498. Lo pinté a mi propia imagen. Tengo 26 años. A.D.” A través de la ventana se divisa un paisaje. Al llegar allí la mariquita misteriosamente desapareció después de enseñarme cómo se mira un cuadro.

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Sinéad O’Connor cuenta su insoportable verdad de una vez por todas

En su libro de memorias, ‘Remembranzas’ (que se publica en España el 21 de junio), la cantante detalla su inestable vida, desde los maltratos de su madre al ataque que sufrió por la industria musical pasando por sus últimos años en clínicas mentales

Sinéad O'Connor actuando en Holanda en 1989.
Sinéad O’Connor actuando en Holanda en 1989.MICHEL LINSSEN / REDFERNS

Los maltratos que sufrió Sinéad O’Connor cuando era niña por parte de su madre y que narra en sus memorias turban al lector. “Soy la niña que llora de miedo el último día antes de las vacaciones de verano. Tengo que fingir que he perdido el palo de hockey porque sé que si lo llevo a casa mi madre me golpeará con él todo el verano. Aunque tal vez prefiera el atizador de alfombras. Me hará desnudarme, me obligará a acostarme en el suelo y abrirme de piernas y brazos, a permitirme golpearme con el mango de la escoba en mis partes íntimas”.

Sinéad O’Connor (Glenageary, Condado de Dublín, 54 años) tenía comprometida esta semana una entrevista con este diario para hablar de Remembranzas. Escenas de una vida complicada, su libro de memorias que se publica en España el 21 de junio (Libros del Kultrum). Unos días antes la cita se suspende. “No está bien”, apuntan desde la editorial. A las pocas horas escribió un texto en su cuenta de Twitter informando de su retirada. “Este mensaje es para anunciar que ya no voy a hacer más giras y que me retiro de la industria de la música”. Jornadas después, dio marcha atrás: “Buenas noticias. Que se joda la retirada. Me retracto”.

Remembranzas viene a llenar un puñado de huecos cubiertos por especulaciones sobre la inestable vida de uno de los personajes más maleados de la industria cultural reciente. En estas páginas está su verdad, a veces dura de leer, que ella conoce mejor que nadie. Sí, se intentó suicidar cuando contaba 33 años, afectada, entre otras cosas, por la batalla para conseguir la custodia de sus dos primeros hijos (tiene cuatro). También confiesa su adicción a la marihuana, aunque ha probado casi todas las drogas: describe un día demencial con Dee Dee Ramone que empieza en el neoyorquino Hotel Chelsea cuando el bajista de The Ramones le invita a unos tripis.
Sinéad  O'Connor rompe la foto de Juan Pablo II en octubre de 1992 en el programa televisivo 'Saturday Night Live'.
Sinéad O’Connor rompe la foto de Juan Pablo II en octubre de 1992 en el programa televisivo ‘Saturday Night Live’. YVONNE HEMSEY / GETTY IMAGES

 

La cantante ajusta cuentas con algunos machos alfa del rock: “En su autobiografía, Anthony Kiedis [cantante de Red Hot Chili Peppers] confiesa que nos besamos. Eso nunca ocurrió. Dice que mantuvimos una especie de relación romántica. Sí, en sus sueños”. O se rebela ante la idea general de que el día que despedazó (en 1992) una imagen del papa Juan Pablo II en el programa Saturday Night Live supuso el detonante para tirar a la basura su hasta ese momento meteórica trayectoria. “Lo que hizo descarrilar mi carrera fue tener un disco en el número uno y romper la foto me devolvió al camino correcto. Tenía que volver a ganarme la vida actuando en directo. Porque he nacido para eso. No nací para ser una estrella del pop. Porque para eso hay que ser buena chica. No ser demasiado problemática”.

Sinéad O'Connor el día de su comunión en una imagen cedida por la cantante a la editorial.
Sinéad O’Connor el día de su comunión en una imagen cedida por la cantante a la editorial.

 

Puede que tenga razón la cantante irlandesa. O’Connor tenía 19 años cuando comenzó a conocer a los tiburones de la industria musical, que vieron muchas posibilidades en una chica con una voz que parecía salida de las profundidades de un alma lastimada. Ella no cantaba: entonaba salmos sanadores. Todos intuían que era una criatura malherida, pero nadie quiso echarle una manta por encima. Al revés: la intentaron encauzar. Le exigieron que se dejase el pelo largo, que se vistiese con faldas estrechas, que se mostrase sexi. Ella respondió poniéndose pantalones y rapándose. Y fue esa rebeldía, justo cuando comenzó su carrera, lo que en realidad provocó su descarrilamiento. Porque no se permite a alguien ingobernable en un mundo de controladores.

En muchas partes del libro la cantante muestra su desprecio por una industria musical a la que retrata de mezquina, capaz de presionarla para abortar cuando se quedó embarazada tres meses antes de lanzar su primer trabajo. O’Connor había tenido una infancia de palizas por parte de la madre. Sus padres se divorciaron cuando ella tenía ocho años. El padre se quedó con la custodia de los cuatro hijos, pero Sinéad y John, su hermano menor, volvieron con la madre porque la echaban de menos. Durante siete años Sinéad sufrió abusos por parte de su madre. A los 14 ingresó en un “centro de rehabilitación para menores con problemas de conducta”. A los 15 se trasladó a un internado religioso. A los 17 se escapó.

Durante su infancia y adolescencia desarrolló una rebeldía a la vez que una profunda fragilidad. Cuando cumplió 18 su madre murió en un accidente de coche. Ya podía volar sin yugos. A mediados de los ochenta se metió a grabar su primer disco. La producción final no le gustó. Intentaron convencerla de que los arreglos celtas le harían vender más. No tragó: con solo 20 años se autoprodujo su primer álbum, The Lion and The Cobra (1987). El disco se coló entre los 30 más vendidos en Reino Unido y Estados Unidos. Pero el pelotazo llegó con el segundo, en 1990, I Do Not Want What I Haven’t Got, número uno en ventas y donde se incluye una canción por la que será recordada de por vida, Nothing Compares 2U, escrita por Prince. O’Connor escribe sobre su vida sin trampas dramáticas. Cuenta situaciones dolorosas, pero sin lagrimear. El lenguaje es seco y destila humor, sea del color que sea. A pesar de todos los abusos tiene palabras tiernas para su madre. “No pude dejar de pensar lo mucho que le habría gustado [a su madre] estar allí”, apunta cuando recibe un premio Grammy.

Kurt Cobain y Courtney Love muestran a su hija Frances Bean en compañía de Sinéad O'Connor en la ceremonia de los MTV Video Music Awards de 1993.
Kurt Cobain y Courtney Love muestran a su hija Frances Bean en compañía de Sinéad O’Connor en la ceremonia de los MTV Video Music Awards de 1993. KMAZUR / WIREIMAGE
La cantante repasa sus incomprendidas decisiones profesionales para un entorno que no acepta de buen grado las disensiones. Rechaza ir a recoger premios ante el enfado de la industria. “Soy una punk, en el sentido de que soy una gamberra, no una estrella del pop”, escribe. Uno de sus argumentos para no participar en ceremonias es denunciar los abusos a menores. Pero, “¿cómo se atreve esa pequeña advenediza irlandesa a asociar la música con el abuso a menores?”, narra refiriéndose a lo que pensaba el establishment musical. Cuenta que llegan a agredirla con un objeto punzante en una fiesta en casa del actor Eddie Murphy. El mundo contra ella. Pero no desfallece. Dedica 14 páginas a desglosar su encuentro en la casa de Prince, que, apunta, se salda con un acoso por parte del cantante. Ella logra escapar, pero la persigue con un coche hasta que la cantante logra que se marche al amenazarle con avisar a los vecinos.
En Londres, a finales de los ochenta, embarazada y con una camiseta que dice: "Usa condón". La imagen es de Kate Garner, cedida por Libros del Kultrum.
En Londres, a finales de los ochenta, embarazada y con una camiseta que dice: “Usa condón”. La imagen es de Kate Garner, cedida por Libros del Kultrum.
Se explaya con el incidente de la foto de Juan Pablo II. Afirma que lo hace para denunciar los abusos de la Iglesia. La imagen del Papa que rompe ante las cámaras pertenecía a su madre, devota. Cada decisión que toma en aquella época provoca rechazo. También entre compañeros de profesión. Frank Sinatra la llama “niña estúpida” por no querer que suene el himno de Estados Unidos antes de un concierto (”a menos que lo toque Jimi Hendrix todo himno plantea muchas y muy petrificantes asociaciones para los estirados del mundo”, indica), Madonna se burla de ella y asociaciones como la Liga Antidifamación convocan concentraciones para triturar sus discos. Algunas de aquellas decisiones de O’Connor adquieren otra perspectiva con el paso de los años. Como la más polémica, su denuncia de los abusos de la Iglesia encubiertos por la misma institución. En 2019 el papa Francisco puso fin al secreto pontificio sobre este espinoso tema. O’Connor se adelantó 27 años.

En la parte final de estas memorias describe su penosa situación de los últimos tiempos, con cuatro años recorriendo diversas instituciones mentales. Lo achaca a una histerectomía radical (extirpación de todo el aparato reproductor: útero, trompas, ovarios…) que desembocó “en una crisis nerviosa total” y que ella cree que el médico erró en el diagnóstico. En Remembranzas se habla poco de lo que pasó desde 1992 (solo comenta los discos grabados), ya que cuando su relato transcurría por ese año sufrió la crisis nerviosa de 2014. “Durante los cuatro años que tardé en recuperarme de la crisis no escribí nada más, y, para cuando me recuperé, era incapaz de recordar en gran medida todo lo que había ocurrido antes”, se justifica. Y añade sobre su situación entre 2014-2018: “Nadie que me conociera quería tener nada que ver conmigo. Estaba tan fuera de mí que todos me tenían miedo”.

Una de sus últimas apariciones en directo, en San Francisco, el 7 de febrero de 2020. Actúa con el hiyab después de convertirse al islam.
Una de sus últimas apariciones en directo, en San Francisco, el 7 de febrero de 2020. Actúa con el hiyab después de convertirse al islam. TIM MOSENFELDER / GETTY IMAGES

Confirma que sufre anorexia, agorafobia, que es fumadora compulsiva y denuncia que “siempre le están robando cosas”. Destaca que tiene cuatro hijos con cuatro padres diferentes. “Con uno de los cuales me casé. También me casé con otros tres hombres, pero ninguno de ellos es el padre de ninguno de mis hijos”. A pesar de toda esta familia, vive sola en su casa irlandesa. Siempre lleva el hiyab sobre la cabeza, ya que abrazó el islam en 2018. Desvela que tras cuatro años de inestabilidad, salió del hospital en 2018 con 8.000 dólares (6.500 euros) en el banco. Sus deseos ahora son editar un disco en enero de 2022 (que incluso ya tiene título, Veteran Dies Alone) e ir a la universidad para sacarse el título de auxiliar de enfermería.

Las memorias acaban con un epílogo/carta al padre, que todavía vive. En ella le exculpa tanto a él como a la madre de sus problemas mentales. Dice que nació con “una anomalía cerebral derivada del ADN de los O’Grady” (la rama materna), que se acentuó al sufrir un accidente con 11 años cuando esperaba en el andén del tren y un niño que viajaba en él abrió la puerta antes de que el vagón parara y golpeó violentamente en la cabeza de la cantante. Y concluye, con humor a pesar de todo: “Por lo tanto, aunque hubiera tenido por padres a san José y a la Virgen María y se hubiera criado en la Casa de la Pradera, tu hija seguiría estando más loca que una cabra y desquiciada como una regadera”.

https://elpais.com/cultura/

El escándalo de los influencers

La Fiscalía de Delitos Electorales investiga a los 'influencers' que  promovieron el voto por el Partido Verde | EL PAÍS México

No me preocupa que el Partido Verde haya contratado influencers para promover el voto a su favor en un momento muy específico de la contienda electoral. Me preocupa que el Partido Verde piense que somos tan estúpidos como para suponer que al ver a un influencer pidiéndonos que votemos por sus candidatos, inmediatamente vamos a cambiar nuestra intención de voto y la vamos a poner a su favor. ¡Ése es el problema! Que estas señoras, que estos señores, no nos respetan, que nos agreden a la menor provocación. Y cuando hablo de agresión, no necesariamente hablo de balazos. Hablo de estas estrategias que sumadas al violentísimo contexto electoral que acabamos de vivir, generan esto que estamos observando en medios y redes sociales.

¿Qué? Una justificadísima reclamación a las autoridades, un hartazgo colectivo. ¡Ya basta! ¡Ya basta de vernos de arriba para abajo! ¡Ya basta de atacarnos! ¡Ya basta de faltarnos al respeto con nuestros propios recursos, con nuestro propio dinero! ¿Cuál es la nota? Que esto es diferente a lo que sucedió hace tres años. En aquel entonces, un montón de actrices, cantantes, conductores e influencers, recibieron dinero para subir publicaciones a favor del Partido Verde en sus redes sociales.

Como usted recordará, se hizo un escándalo. ¡Pero qué cree! No pasó nada. Todas las personas que participaron no sólo cobraron cantidades espeluznantemente altas de nuestro dinero por hacerle el favor al Partido Verde, nadie les hizo nada y sus carreras crecieron. Hoy les va mil veces mejor que en aquel entonces. Qué casualidad, ¿verdad? Conclusión: ¡Esto es un negociazo! La bronca fue que como que nadie le dijo ni a los partidos políticos, ni a los influencers ni a nadie que hubo un cambio de reglas para las elecciones de este año. Ahí está la nota. Si nadie les hace nada, una vez más, se mandará un mensaje de impunidad que por supuesto hará de las elecciones de 2024 un infierno todavía peor al que se ve venir. Si se les castiga, habrá que evaluar el proceso, los resultados y la condena porque esto más complejo de lo que parece.

Un alto porcentaje de los influencers no hacen nada en sus redes sociales. Lo único que ponen es su “linda” cara. Hay empleados, asesores y hasta compañías enteras publicando cosas de las que ellos, muchas veces, ni siquiera se enteran. ¿Sobre quién va a caer el peso de la ley? Por si esto no fuera suficiente, en algunos casos, cuando uno trabaja para ciertas televisoras, al firmar cualquier contrato, cualquiera, no sólo de exclusividad, hay cláusulas que obligan a entregar redes sociales. ¿Qué ocurre en estos casos? Si “tus patrones” te ordenan publicar algo, así vaya en contra de tus más íntimos valores, lo tienes que hacer so pena de pagar unas multas altísimas y quedar fuera del medio durante muchos años.

Se lo vuelvo a preguntar: ¿sobre quién va a caer el peso de la ley? ¿Sobre las televisoras?

No, pero espérese, se pone peor. Hay figuras públicas que lo que tienen de guapas lo tienen de ignorantes y que saben de política lo que yo, de neurocirugía. Si usted les ofrece un fajo de billetes, esas mujeres, esos hombres, le publican lo que sea. ¡Lo que sea! ¿Qué castigo le das a alguien así, a alguien que ni remotamente sabe de reglas electorales? ¿Ahora entiende la importancia de este asunto? No se trata de buscar venganza porque sea el Partido Verde, porque sean figuras “de la competencia”, por diferencias ideológicas o por rencores personales.

Se trata de poner sobre la mesa temas todavía más profundos como la responsabilidad que todos debemos tener en el uso y administración de nuestras redes sociales, como el abuso que algunas televisoras cometen al “robarle” sus redes a sus talentos y como la epidemia de ignorancia que infecta a muchas de nuestras más queridas figuras públicas. Está muy grueso. Aquí va a pasar algo. Aquí tiene que pasar algo. Por nada del mundo deje de darle seguimiento a esta historia. El futuro de las campañas electorales está de por medio. ¿O usted qué opina?

 

https://www.milenio.com/opinion/alvaro-cueva/ojo-por-ojo/el-escandalo-de-los-influencers

Receta de ensalada de pimientos asados

Receta ensalada de pimientos asados.
Ensalada de pimientos asados con ajo, aceitunas negras y alcaparras.

Los pimientos asados son una delicia. De ellos salen además multitud de recetas, por ejemplo, una buena escalivada. Hacerlos casi desnudos, en ensalada, es otro de los caminos a seguir, con idéntico placer palatal. En esta receta se pueden utilizar variedades de pimientos de colores (rojos, verdes y amarillos) para darle a la ensalada un lienzo más poético. No es una receta difícil, ya que solo deben asarse las hortalizas y limpiarlas bien, una vez se templen. Después se aliñan al gusto, junto a olivas negras, un puñadito de alcaparras y ajo picado. En algunas regiones del sur de España a la ensalada de pimiento asado le echan atún y huevos duros. Puede tomarse tanto fría como templada.

Receta de ensalada de pimientos asados

Ingredientes 2 personas:

  • 3 pimientos grandes de varios colores.
  • Un puñado de aceitunas negras.
  • Un puñadito de alcaparras.
  • Perejil picado.
  • 1 ajo picado.
  • Romero.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Pimienta negra.
  • Sal.

1. Asa los pimientos de colores:

Lava los pimientos con agua y sécalos. Ponlos en una fuente de horno. Riégalos con un chorrito de aceite. Ten precalentado el horno a 200 grados. Ásalos durante casi una hora, tapados con papel de aluminio. Cuando estén bien asados, sácalos con unas pinzas y vuélvelos a cubrir con papel de aluminio hasta que se enfríen o templen.

2. Prepara la ensalada:

Con un cuchillo quítales la piel a los pimientos, el rabo y las pepitas. Debes quedarte solo con la carne interior. Córtala en tiras y ponla en una fuente. Añade varias cucharadas de aceite de oliva de calidad, uno o dos dientes de ajo picados, una pizca de romero, pimienta, un poco de perejil picado, unas aceitunas negras, alcaparras y sal. Mézclalo bien.

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