EL SER HUMANO ES POLÍGAMO BIOLÓGICA Y PSICOLÓGICAMENTE, CONFIRMAN HISTORIADORES

LA EVOLUCIÓN DE LA POLIGAMIA A LA MONOGAMIA SE REALIZÓ POR CUESTIONES SOCIALES, DEJANDO AL CUERPO ADAPTARSE BIOLÓGICA Y PSICOLÓGICAMENTE A LO LARGO DE LOS ÚLTIMOS SIGLOS
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Se dice que la monogamia nació en el momento en que apareció la noción de la propiedad, como parte de una estructura social regulada por señores feudales, aristócratas y líderes del cristianismo, pues antes de la implementación de este sistema, según el historiador Christopher Ryan, “nuestros ancestros eran promiscuos, hipersexuales y desvergonzados al respecto”. Sin embargo, ¿qué sucedió que resultara en la evolución psicológica de la poligamia a la monogamia, convirtiendo a esta última en un estado natural de la sociedad? 

Por un lado, Ryan señala que la propiedad y la civilización provocaron la monogamia. En su libro Sex at Dawn, el autor describe el efecto de la agricultura en la naturaleza sexual:

La tierra podría a partir de ese momento ser poseída y heredada a siguientes generaciones. La comida, cultivada y reunida, ahora sería cosechada, guardada, defendida y vendida. Los muros, vallas y los sistemas de irrigación no sólo se construyeron, también se reforzaron; las armadas de defensa crecieron y aprendieron a controlar. La propiedad privada forjó, por primera vez en la historia de nuestras especies, que la paternidad fuera una preocupación crucial.

Por otro lado, Desmond Morris, historiador, comprende que el modelo estándar de las relaciones a largo plazo entre los Homo sapiens fue una evolución principalmente social –mas no biológica o psicológica, es decir que conforme nuestros ancestros evolucionaron a ser cazadores se aseguró tanto la cooperación masculina como los derechos reproductivos dentro de cada tribu:

Si los hombres más débiles hubieran ido de caza, eso significaría que hubiesen requerido mayores derechos reproductivos. Las mujeres hubieran tenido que compartir más, haciendo la organización sexual más democrática y menos tiránica. Cada hombre también hubiera necesitado una tendencia de apareo fuerte. Además, los hombres, ahora armados con herramientas peligrosas y rivalidades sexuales, serían mucho más peligrosos: de nuevo, una buena razón para que cada hombre esté satisfecho con cada mujer.

Ambos casos consideran que la evolución de la poligamia a la monogamia se realizó por cuestiones sociales, dejando al cuerpo adaptarse biológica y psicológicamente a lo largo de los últimos siglos. Por esta razón, dicen los historiadores, hay tendencias a la promiscuidad en numerosas personas: “Quizá esta es la causa de invertir tanto tiempo como dinero anualmente en terapias de pareja para mantener el ideal de la monogamia, en libros sobre relaciones, en pornografía y en el Viagra”. ¿Será que el cuerpo y la psique no están preparados, tras milenios de su conversión, para ser monógamos?

Sea cual sea la respuesta, la diversidad sexual es amplia, por lo que la poligamia y la monogamia, la exclusividad emocional y el poliamor forman parte de ella y de la condición humana. Lo importante es que si se planea vivir en poligamia y en pareja, es importante hablarlo y llegar a acuerdos en función de ello.

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Un país de indignados

“A dos años de Gobierno el tiempo del diagnóstico ya pasó, ahora se necesita un líder capaz de convocar a propios y extraños a abrir

Un país de indignados

Un Presidente que da rienda suelta a su indignación indignando a sus contrarios terminará entrampado en la polarización. Foto: Presidencia vía Cuartoscuro.

Imposible saber si la rijosidad de López Obrador es por diseño o es producto de su temperamento. ¿Cálculo político o rasgo de personalidad? ¿Se trata de una combinación de ambas? Quizá las andanadas de cada día en contra de sus adversarios sean producto de su carácter y de una trayectoria de opositor de tantos años, pero también de la creencia de que su belicosidad sirve a sus propios intereses de alguna manera. Lo cierto es que el Presidente dedica buena parte de cada mañanera a denostar al neoliberalismo, a los regímenes anteriores, a los intelectuales orgánicos que lo critican, a los empresarios y exfuncionarios corruptos, a la prensa adversa y especialmente al diario Reforma.

Hay quienes consideran que el Presidente sale beneficiado de esta cruzada implacable suya en contra de todo y todos los que no están a favor de los pobres. Y sí, sin duda denunciar la corrupción o los excesos de los expresidentes, descalificar a sus críticos con adjetivos llamativos, subir a la picota a los adversarios “del pueblo” hacen a López Obrador más popular entre los suyos. Pero también lo hace más impopular entre los que no lo son. Su categórico planteamiento: “si no estás con la 4T estás en contra de ella” es un llamado que obligaría a todos los mexicanos a decantarse. Sin duda eso galvaniza e intensifica el fervor de sus partidarios y les obliga a cerrar filas; pero cerrar filas también conduce a cerrárselas a los que no sean incondicionales. ¿Qué sucede con aquellos que están de acuerdo con algunos aspectos de su Gobierno pero no con otros?

Muchos mexicanos están encantados con un Presidente capaz de exhibir los trapos sucios de los poderosos que hasta ahora habían actuado impunemente. Si los tiempos no son propicios para que la 4T cumpla cabalmente las expectativas populares, al menos puede darles la satisfacción de hablar desde los resentimientos y exasperación de los muchos que durante décadas han sido víctimas. No han dejado de serlo, pero se están dando el gusto de que sean señalados con el dedo aquellos a los que consideran sus victimarios.

En ese sentido la belicosidad del Presidente podría ser también un estrategia calculada. Mientras fustigue a los “enemigos del pueblo” tendrá el apoyo de las mayorías que se siente reivindicadas, al menos verbalmente. Una consulta popular sobre la posibilidad de un juicio a los expresidentes puede no tener un sentido jurídico, pero tiene una lógica política impecable: genera el entusiasmo de aquellos que a lo largo de los sexenios percibieron la manera en que se gobernó a favor de los de arriba, lo cual no es poca cosa.

Al corto plazo la estrategia rinde frutos siempre y cuando el Presidente lleve bien el saldo de sumas y restas. Pierde el favor de los moderados, pero aumenta el fervor de sus simpatizantes. Supongo que en sus propias encuestas y sondeos AMLO asume que el balance sigue siendo positivo. Sin embargo, al mediano y largo plazo tal estrategia entraña un peligro mayor. La polarización que resulta podría provocar una inestabilidad intolerable. Sostener su popularidad mediante la crispación política puede traducirse en una multiplicación de los focos de conflicto. Lo mismo que propicia un aumento del fervor de los suyos provoca la frustración creciente de los que no están de acuerdo con él. Y la frustración y la molestia, aguijoneada por las provocaciones del Presidente, pueden conducir a la exasperación movilizante.

Hay mucho de manipulación en la toma de presas o en el bloqueo de vías férreas, y ciertamente hay agendas impresentables en las protestas de grupos que han perdido privilegios (Antorcha Campesina, por ejemplo), pero también es cierto que cada vez hay más personas enojadas, convencidas de que la razón de su enojo es legitima. Una cosa es una desaprobación de 40 por ciento entre la población y otra muy distinta que dentro de ese 40 por ciento muchos estén cada vez más enfurecidos. Son cifras que no modifican los resultados electorales y no ponen en riesgo el dominio de Morena, pero potencialmente pueden condenar al país al estancamiento y, eventualmente, a la ingobernabilidad. Las mujeres que se encadenan y toman por tiempo indefinido a la CNDH o los agricultores que paran una presa pasando por encima de la Guardia Nacional responden a reivindicaciones puntuales (familiares desaparecidos y agua, respectivamente), pero detrás de esa exigencia, alimentada sin duda por otras agendas, hay un contexto de descontento con el estado actual de los asuntos públicos y el convencimiento de que el diálogo u otras vías políticas carecen de sentido. Cuando mucha gente comienza a pensar así suelen proliferar las rupturas del tejido social. Caminos tomados, casetas de autopistas incautadas, invasiones y parálisis. Estos días se informó que el costo del bloqueo de vías férreas en Michoacán ascendía a más de 100 millones de pesos, en detrimento de la agricultura y la industria regional. Aún mayor ha sido el daño provocado por las protestas yaquis en las carreteras y gasoductos de Sonora. Por desgracia da la sensación de que esto apenas comienza.

Cada vez que el Presidente exhibe como ejemplo para el mundo su estrategia contra la pandemia o sostiene que el suyo es el mejor Gobierno, acusando de corruptos a los que no piensen igual, provoca dos cosas: entusiasmo en los conversos e indignación en quienes lo desaprueban. Una indignación que, en la medida en que crezca, habrá de engancharse a la primera reivindicación que le pase por enfrente y conducirá a una acción de protesta.

En lo personal estoy convencido de la necesidad de un Gobierno que vea por los pobres y combata los excesos y privilegios de las élites y en ese sentido volvería a votar por López Obrador. Pero es desesperante ver al Presidente de la esperanza dedicado cada mañana a quejarse de sus adversarios, a lamentarse de la portada de un periódico, a demostrar que ha sido tan criticado como Madero, a devolver los golpes y desacreditar a sus críticos. A dos años de Gobierno el tiempo del diagnóstico ya pasó, ahora se necesita un líder capaz de convocar a propios y extraños a abrir nuevos caminos, a sumar voluntades y no a dividirlas, a convencer para vencer resistencias, no ha quejarse de ellas. Un Presidente que da rienda suelta a su indignación indignando a sus contrarios terminará entrampado en la polarización. Nos estamos convirtiendo en un país de indignados, sea cual sea el bando, y eso está a un paso de la inestabilidad.

Jorge Zepeda Patterson

https://www.sinembargo.mx/

Libertad de expresión y censura

imagen pluma firmas

ÁLVARO CUEVA

Tampoco me llama la atención que toda la prensa mexicana, que todos los canales de televisión, que todas las estaciones de radio y que todas las redes sociales, todas, tomen el tema y lo conviertan en la noticia del momento.

Están en su perfecto derecho de amar o de odiar a Andrés Manuel López Obrador y de publicar o de no publicar esto y más.

Lo que me sorprende, me asusta y me llama la atención es que para hacerlo utilicen conceptos como el de “libertad de expresión” y “censura”.

Tan sencillo que sería decir: “no estoy de acuerdo con las estrategias de comunicación de AMLO”, “me quedé sin chamba por culpa de las decisiones de su administración” o “ya no puedo publicar porque ya no estoy recibiendo los apoyos del gobierno”.

Queridos amigos: entre gitanos no nos leemos las cartas. Todos sabemos que la libertad de expresión y la censura son otra cosa y que decenas de amadísimos colegas han perdido la vida defendiendo su derecho a decir lo que piensan.

Tratar de justificar una inconformidad con estas palabras no sólo es una contradicción, es algo que ustedes, por el altísimo nivel que representan, no se merecen. Por favor, no lo hagan. No lo hagan así.

Por eso las nuevas generaciones hablan de libertad de expresión y de censura para defenderse cuando se les cuestiona por estar difundiendo mensajes de odio o por estar haciendo barbaridades que luego quedan grabadas en las cámaras de seguridad o en las de los celulares.

Yo sé que están muy molestos, pero tal vez valdría la pena que, como todos los mexicanos, cada uno en su contexto, enfriaran la cabeza y ubicaran con más claridad sus ideas y sus emociones.

Yo no puedo hablar por muchos de ustedes porque me muevo en otro universo, pero en mi mundo todos, absolutamente todos, nos la estamos pasando mal.

Los que no estamos siendo despedidos de la forma más humillante y grosera, estamos cobrando menos, recibimos puras faltas de respeto o nos quedamos sin espacios.

¿Y qué creen? La culpa no es ni de Andrés Manuel López Obrador, ni de la Cuarta Transformación, pero tampoco de los presidentes anteriores o de la corrupción. Esto es mucho más complejo de lo que parece.

Los invito, con mucho respeto y cariño, a que busquen, por ejemplo, lo que acaba de pasar en el evento “Periodismo, medios y tecnología. Tendencias y predicciones para 2021” que un destacado grupo de colegas de todo el continente hicieron el 17 de septiembre en el Penta Virtual Center.

Ellos no se estaban quejando del ataque de los políticos que, como ustedes saben, es una tendencia mundial.

Ellos, como yo, estaban alarmados por la obsolescencia del modelo de nuestros medios de comunicación, basado en la venta de publicidad.

¿Por qué? Porque eso ya no aplica. Y si ya no aplica, ya no entra dinero. Y si ya no entra dinero, nos quedamos sin trabajo.

Y si nos quedamos sin trabajo, ¿quién va a hacer el periodismo profesional? ¿Qué va a pasar con el periodismo profesional?

Por favor pónganle pausa a sus rencores y asústense. ¿Sí entienden que lo de hoy es la fragmentación, no de las audiencias, de la atención de las audiencias? ¡De la atención de las audiencias! ¿Y no les da miedo?

¿Cómo vamos a atender eso? ¿Con revistas como las que se hacían en 1968? ¿Con textos como los que se escribían en 1989? ¿Con programas de televisión como los que se proponían en 2006?

El problema ya no es que no tengamos suficiente espacio para publicar, para crear, para producir. El problema es que con los algoritmos que ahora rigen la vida de todos, nadie va a encontrar nuestro trabajo en 2021.

¿Por qué no los veo preocupados? ¿Por qué no los veo haciendo algo?

Y no les he dicho ni la décima parte de lo que me quita el sueño, de lo que se dijo en ese evento y que nadie quiere discutir en este país.

¿Le sigo? No, es más cómodo echarle la culpa de todo al presidente, permitir que la vanidad nos ciegue e instalarnos en la nostalgia. ¿A poco no?

https://www.milenio.com/opinion/alvaro-cueva/ojo-por-ojo

Receta de alitas de pollo glaseadas con miel

Alitas glaseadas con miel y soja.
Alitas glaseadas con miel.

Las alitas de pollo glaseadas con miel es una receta sencilla y aromática, con un acabado algo dulce. Convierte al simplón pollo en curioso manjar. Aporta al plato originalidad pero también un recuerdo clásico que nos transporta a los tiempos en que escaseaba la sal (y se pagaba con ella el salario) y las especias. La miel ha sido utilizada desde la antigüedad para aportar sabor a carnes y platos. En esta receta se glasea la carne con la reducción de una mezcla de salsa de soja, dotando a las alitas de fuerza celestial y contraste. Se obtiene así un plato muy gustoso.

Receta de alitas de pollo glaseadas con miel

alitas de pollo con glaseado.
Alitas de pollo con glaseado. Pixabay.

Ingredientes 4 personas:

  • 16 alitas de pollo sin pluma y cortadas por la mitad.
  • 1 taza de miel.
  • 1/2 taza de salsa de soja.
  • 1 taza de zumo de naranja.
  • 2 dientes de ajo.
  • Aceite de oliva.
  • Pimienta negra.
  • Sal.

Elaboración:

Es importante sellar la carne de las alitas al principio pasándolas por la sartén a fuego medio alto. La mezcla del glaseado puedes elaborarla en un recipiente o añadirla directamente en la sartén. Calcula las cantidades para que pueda reducirse con facilidad (la salsa no debe cubrirlas del todo).  Después debes tratarlas con mimo: mientras se reduce vas removiendo e impregnando el pollo con una cuchara hasta conseguir el color de caramelo. El resultado tiene que ser unas alitas marrón brillante. Puedes acompañarlo de un puré de patatas o de unas chips de zanahoria asadas al horno. Para el glaseado algunos cocineros le añaden cítricos, como jugo de limón, lima, naranja, o incluso cerveza, y también semillas de mostaza o semillas de sésamo. Según la receta, se le echa cebolla cortada en juliana y una cucharadita de jengibre en polvo mientras se fríen las alitas. Acepta también picante y cilantro o perejil picado. Otros prefieren hacerlas al horno, dejando marinar el pollo con la mezcla de miel y soja durante toda la noche.

1. Sella las alitas:

En una sartén amplia pon a calentar un chorro de aceite de oliva y dos dientes de ajo con su piel y con un corte en la mitadSalpimenta el pollo (recuerda que la soja lleva sal). Añade las alitas cuando esté caliente y tenlas en el fuego hasta que se doren. Dales la vuelta de vez en cuando.

2. Haz la mezcla del glaseado:

En una olla pequeña echa la salsa de soja, la miel y el zumo de naranja. Caliéntalo para que se mezclen bien los ingredientes y se reduzca un poco.

3. Glasea las alitas con la miel:

Añade la mezcla a las alitas y ve removiendoimpregnándolas, mientras se reduce la salsa. Tienen que quedar totalmente glaseadas: con la salsa muy reducida y caramelizada la piel. La carne tiene que estar bien hecha.

➦ Continuamos con una receta de pollo al ast.

https://blogs.publico.es/recetas-caseras-nutricion-saludable

OBRAS DE PABLO CARDOSO

OBRAS DE PABLO CARDOSO
yo taxativo
Pablo Cardoso Martínez (1965-), ecuatoriano. Es uno de los pintores más destacados y creativos del arte contemporáneo de su país. En gran parte de su obra, muestra su preocupación por los males sociales y  la conflictiva relación del hombre con el territorio natural. El paisaje suele ser su tema expresivo preferido. 
OBRAS DE PABLO CARDOSO
lebensraum nº 1 
OBRAS DE PABLO CARDOSO
suite del coan coan nº 3
OBRAS DE PABLO CARDOSO
suite del coan coan nº 7

https://www.pintoreslatinoamericanos.com/

Peligrosa consulta

Si López Obrador tiene pruebas de delitos cometidos por cinco exmandatarios, que las ponga en conocimiento de la justicia. Sin consultar. Es su deber como presidente

Andrés Manuel López Obrador durante su conferencia de prensa matutina, en Palacio Nacional en Ciudad de México.
Andrés Manuel López Obrador durante su conferencia de prensa matutina, en Palacio Nacional en Ciudad de México.PRESIDENCIA / EFE

 

La decisión del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, de realizar una consulta para que los ciudadanos aprueben si se debe o no juzgar a los cinco mandatarios que gobernaron México entre 1988 y 2018 si han cometido algún delito no solo no tiene precedente en el mundo occidental, sino que abre una profunda grieta en el Estado de derecho. El manejo político de la iniciativa pone en entredicho el respeto a la independencia del poder judicial, de la que tanto ha carecido el país norteamericano y que el propio López Obrador se comprometió a devolver.

El brete es político porque caben pocas dudas jurídicas sobre su imposible encaje legal: en una democracia, es la justicia —jueces y fiscales— la que toma esa decisión. No el poder ejecutivo ni el legislativo ni las votaciones populares. La maniobra, también política, de López Obrador es tan electoralista —se celebraría el mismo día que los comicios locales de 2021— como innecesaria para alguien que llegó al poder con un apoyo abrumador y cuya gestión goza de un gran respaldo entre la población. El presidente ha insistido en que, si por él fuera, no iniciaría ningún proceso contra sus antecesores. Pero al mismo tiempo ha jugueteado con la idea de forma permanente y finalmente la ha puesto en marcha. La inmensa mayoría de los mexicanos, según todas las encuestas, incluida una reciente de este periódico, desea que se juzgue a los expresidentes en caso de que hayan cometido algún delito. Decidir eso es tarea exclusiva de la justicia, cuya independencia López Obrador socava al apuntar a “zonas grises del marco legal” que, en su opinión, hacen necesaria la consulta.

Los cinco expresidentes a los que López Obrador ha decidido citar con nombre y apellidos en su pregunta no tienen procesos judiciales abiertos. Las acusaciones que les lanzó el mandatario en la solicitud de la consulta ni tienen relación entre sí ni está claro que sean delitos. Si así fuera, y dado que hay leyes y mecanismos para castigarlos, no hay ningún motivo para consultar y sí para que la justicia haga su trabajo sin presiones de ningún tipo. Si López Obrador tiene pruebas de delitos cometidos por los exmandatarios, que las ponga en conocimiento de la justicia, y que éstos sean juzgados. Sin consultar. Es su deber como presidente.

https://elpais.com/opinion

Si no pagas por el producto, eres el producto

Pixabay.
Pixabay.

Cuentan que Silicon Valley es la Alejandría digital donde mentes privilegiadas deciden la conducta de 2.000 millones de internautas. Sus ideólogos son ingenieros reconvertidos en humanistas de la conducta.

Según Cathy O’neil, los algoritmos son “opiniones incrustadas en un código”. En el docudrama El dilema de las redes sociales, su director Jeff Orlowski aborda los métodos del gran mercado para generar adicción a los megusta, y las consecuencias sobre el combustible más vulnerable de este juego: las jóvenes y las niñas. En el documental aparecen chamanes de la industria como Tristan Harris (ética de diseño, Google), Chamath Palihatipiya (ex de Facebook), Jeff Seibert (Twitter), Tim Kendall, Joe Toscano, Sandy Parakyllas (Facebook, Uber), Sean Parker (Facebook) y otros jóvenes dotados con el don de la profecía de la conducta y la predicción. A todos les une la necesidad de desenmascarar al monstruo de las redes emancipado de sus creadores, como un mito en crecimiento constante que se alimenta de las vulnerabilidades. Por eso, la socióloga Shoshana Zuboff considera que “se trafica con humanos a gran escala”.

Son mercados que construyen modelos predictivos de crecimiento constante “entre dos usuarios solo es necesario un tercero”. “Hemos creado una sociedad donde el significado de comunicar es la manipulación”, dice Jaron Lanier, autor de Diez razones para dejar las redes sociales. Los sentimientos y anhelos generan una gran cantidad de información. Una vez iniciado este proceso, se entra en un bucle de necesidades insatisfechas.

Solo en EE. UU. y desde el 2010, las autolesiones han aumentado entre las adolescentes un 62% y un 70% los suicidios. Pero donde se ceban estos patrones auto destructivos es entre las niñas preadolescentes (182% autolesiones y 150% más suicidios respecto al 2010). Hasta las relaciones amorosas y el número de carnés de conducir han descendido. Tal vez nadie esperaba esto, pero la pestaña Me Gusta es un Punto G nunca satisfecho.

La redención de este elenco de personajes tiene un punto de patetismo. Son prestidigitadores fascinados por sus propias magias algorítmicas.

Facebook, Google, Pinterest, Twitter, Instagram, Snapchat; muestran la pretensión de la democracia: transparente, del pueblo libre para opinar. Sin embargo, esta alegoría tecnológica sucumbe al exhibicionismo, la violencia, la pornografía y el control de masas. Porque tal vez la red está en manos de un lumpen mafioso al que no le importa la salud mental de los niños, sometidos a todo tipo de estímulos bestiales. El poder político ni tan siquiera opina, se limita a apuntar las transacciones como los administradores de la propiedad.

Las llaves de la democracia están en los mercados, y sus herramientas preferidas son las redes. Además, son capaces de polarizar para modificar los resultados electorales. La verdad es un difícil consenso entre las partes enfrentadas. ¿Qué sucede cuando ese compromiso entre sectas no se logra?: “Wikipedia ofrece una definición para cada término. Imagina que la wiki diera un significado diferente en función de la región de residencia: eso sucede con Google o Facebook”, señala Jaron Lanier. ¿Cómo ofrecer una versión unificada de un acontecimiento? Teclear “cambio climático” en Google llevaría a un resultado diferente en función del país o continente. Google es un espejo de los deseos y prejuicios. Lo único que hace es confirmarlos. De lo contrario, no sería el buscador que es.

El cortocircuito de la conciencia conlleva a la predicción de estándares de comportamiento. La opinión no es consecuencia de un ejercicio de meditación donde se toma de diferentes fuentes hasta alcanzar una síntesis. La opinión es idéntica a los deseos

Señala el empresario e inversor en tecnología Roger Mcnamee, que al comienzo se vendía software y hardware. Luego el producto fueron las personas, o más bien su privacidad. La metáfora es una supercomputadora, y los usuarios neuronas movidas por una gran Inteligencia Artificial.

Hay que reconocer cierta puerilidad en ese pensamiento, porque para que una manipulación se produzca es necesario algún tipo de complementariedad con el usuario afectado.

Las llaves de la democracia la tienen las plataformas. Ayudan a materializar los deseos alimentados por el capitalismo de los datos personales. Los sentimientos son una fuente inagotable de energía renovable donde se exponen las vulnerabilidades.

Buscar la riqueza en las profundidades de una mina es una cosa de siglos pasados. El valor de las cosas está en la cantidad de información capaz de generar a lo largo de una vida útil. Dicen los sabios de Silicon Valley que el deseo de llamar la atención mantiene vivas las redes sociales, lo que es muy difícil de evitar en la conducta humana.

Parece que es imposible cambiar un modelo apodado capitalismo de vigilancia. En todo caso es consentido por los usuarios. Este modelo de poder es pura coacción: la reputación de los individuos, su prosperidad, están controlados por las tecnológicas. Es difícil imaginar una tiranía mayor. Los posicionamientos políticos, sociales y opiniones son vigilados por una gran inteligencia orgánica que también es humana. Esta situación supera cualquier profecía.

Señala Shoshana Zuboff que, si los mercados de esclavos se prohibieron, ¿por qué no este modo de explotar la vulnerabilidad de la gente?

Otra opción es gravar el uso de datos a las tecnológicas para limitar su voracidad. Que coticen por una actividad que no es ética. Hasta para esto es ya tarde.

https://blogs.publico.es/otrasmiradas