Receta de ensaladilla rusa casera con pepinillos, atún y zanahorias

Receta ensaladilla rusa

Cuando llega el calor, cuando asoma el verano y las tardes se alargan, la ensaladilla rusa parece que aúlle en los recuerdos. Quiere volver a reinar en las mesas. Quiere conquistarnos de nuevo con su fuerza cosaca. Exquisita tapa de bares, receta de abuelas frente a la playa, bien hecha no tiene competencia. Ha conquistado desde los Urales a las costas mediterráneas.

De tanto viaje, cada pueblo, cultura o casa, tiene su receta. Pero siempre está la patata, como el genio que invoca sus aromas, y por nuestras tierras, la mayonesa.

Receta de ensaladilla rusa casera

Ensaladilla rusa con atún y pepinillos
Ensaladilla rusa casera con atún y pepinillos. Pato Confinado.

Ingredientes 4 personas:

  • 4-5 patatas medianas.
  • 2 huevos.
  • 2 latas de atún en aceite.
  • 1 bote pequeño de aceitunas rellenas (unos 50 gr).
  • 50 gr. de pepinillos en vinagre.
  • 2 zanahorias.
  • 200 gr. de mayonesa.
  • Aceite de oliva.
  • Vinagre.
  • Sal.

Elaboración:

La ensaladilla rusa es muy fácil de hacer, pues su único desafío es la mayonesa casera (y siempre la puedes comprar de bote). En esta receta, sin embargo, te explicaremos cómo hacer para que no se corte la mayonesa: el truco está en la temperatura del huevo. El resto de la ensaladilla es hervir las verduras y montarla a tu gusto. En esta ocasión te sugerimos pepinillos y atún, pero también puede llevar guisantes cocidos, pimientos asados, anchoas, encurtidos, etc. En realidad, lo interesante es ir perfilando la ensaladilla a tu gusto, e intentar siempre que no quede seca.

1. Cuece las patatas, las zanahorias y los huevos:

En una olla con abundante agua, pon a cocer las patatas con su piel y las zanahorias. Añade sal. En otra, haz lo mismo con los huevos (que estén 10 minutos en agua hirviendo).

2. Monta la ensalada junto a los huevos:

Cuando las patatas estén bien hechas (puedes comprobarlo pinchándolas con un tenedor), sácalas junto a las zanahorias. Una vez templadas, pela las patatas y córtalas en dados. Haz lo mismo con las zanahorias. Ponlas en un bol. Pela los huevos y pícalos. Añádelos también a la ensaladilla rusa.

3. Súmale los pepinillos y el atún:

Corta los pepinillos en finas rodajas y júntalos al resto de verduras. Haz lo mismo con las olivas. Cuela el aceite del atún, y resérvalo. Añade la carne del pescado al bol.

4. Prepara la mayonesa casera con el aceite del atún:

El huevo debe estar siempre templado, a la misma temperatura del aceite, si no, no cuajará. Pon en el recipiente de la batidora -tiene que ser estrecho, que quepa justo el instrumento- un huevo, un puñadito de sal, aceite de oliva o de girasol (130 ml. aproximadamente), un chorrito de vinagre, y el aceite que has reservado del atún. Deja que allí repose la mezcla para asegurarte que está a la temperatura correcta. El aceite debe sobresalir varios dedos del huevo. Bátelo clavando en el fondo la batidora, y sin moverla. Si todo va bien, verás que empiezan a aparecer unos chorros espesos. Cuando esté cuajado en gran parte, empieza a levantar muy suavemente la batidora para que la mayonesa termine de absorber el aceite restante.

5. Móntate en la ensaladilla rusa:

Añade la mayonesa recién hecha a los ingredientes. Sé generoso con ella. Y mézclalo todo con cuidado. Tápala con papel film y ponla en la nevera para que coja fuerza. Servir horas después.

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Mythos y logo: la ciencia que esconden los textos homéricos

En «La Iliada» y «La Odisea» podemos encontrar desde un eclipse solar hasta multitud de términos anatómicos, pasando por una teoría sobre la putrefacción de cadáveres

Ulises y las Sirenas en un cuadro de Herbert James Draper
Ulises y las Sirenas en un cuadro de Herbert James Draper

En el siglo XX investigadores de diferentes disciplinas han vuelto a posar sus ojos en pasajes homéricos con la misma pasión con la que lo hizo el prusiano.

La «Odisea» es un relato de veinticuatro cantos escrito en hexámetros –seis pies a base de dáctilos y espondeos- en los cuales se narra el retorno del rey de Ítaca a su hogar. Un nostoi que se prolongó durante diez largos años, a través de los cuales tuvieron lugar las más fantásticas aventuras.

En uno de los fragmentos se puede leer: «el Sol ha sido borrado del cielo y una oscuridad maligna ha invadido el mundo». De esta guisa Homero simboliza el destino del centenar de pretendientes que aspiraba a casarse con Penélope, la esposa de Ulises. Aparentemente estamos ante una metáfora, pero y si fuera algo más… ¿Y si se tratara de un eclipse solar total?

Un eclipse total de sol

Un grupo de investigadores estadounidenses analizaron cuatro eventos astronómicos que ocurrieron de forma independiente unos de otros y que aparecen descritos en el relato de Homero.

Allí se cuenta que seis días antes del asesinato de los pretendientes, Ulises regresó con la Estrella de la Mañana –el planeta Venus-, que es visible al amanecer. Además, preparó veintinueve días y medio antes el viaje hacia la isla, cuando las constelaciones de Bootes y las Pléyades podían ser divisadas en el cielo del crepúsculo.

También describe que el día antes del asesinato de los pretendientes hubo luna nueva, un prerrequisito para que se produzca un eclipse total, y treinta y tres días antes el dios Hermes –Mercurio- subió hacia el crepúsculo, estando cerca del final de su trayectoria.

Con todo ello, y armados de infinita paciencia, los científicos han podido calcular, después de muchas conjeturas, la existencia de un eclipse total de sol sobre las islas Jónicas hacia el 16 de abril de 1178 a. de C, diez años después del fin de la Guerra de Troya.

Putrefacción humana

El eclipse no es la única referencia científica que encontramos en los textos homéricos, allí también tenemos los primeros testimonios escritos del saber anatómico griego, con algunos términos que se han mantenido hasta nuestros días.

Así, por ejemplo, el rapsoda usa el vocablo kranion para referirse a la calavera en su conjunto, llama iskhion al hueso de la cadera, y denomina a los cordones duros y tensos de la mano, indistintamente, como ténon y neuron.

En cinco versos emite la hipótesis de la putrefacción de cadáveres: los gusanos surgen de las moscas que se posan en los cuerpos. Esto era realmente novedoso en aquellos momentos, es más, durante siglos se aceptará la teoría aristotélica de la generación espontánea, según la cual en los cadáveres aparecían gusanos como si surgieran del propio cuerpo.

El texto de Homero hizo reflexionar a Francesco Redi, (1626-1697) médico y farmacéutico florentino que vivió en el siglo XVII. En 1688 introdujo materiales en estado de putrefacción dentro de varios frascos; algunos quedaron abiertos y otros cubiertos con una fina tela de algodón o con corcho.

Al cabo de un tiempo, Redi observó que en los que estaban tapados no aparecían larvas, pero sí en los descubiertos. De esta forma, el toscano demostró que los gusanos de la carne no eran producto de la putrefacción, sino de las crías de las moscas que depositaban sus huevos en ella.

En definitiva, el bardo tenía razón. Omne vivum ex vivo, toda vida proviene de la vida. Quizás sea un buen momento para releer -con otros ojos- los textos homéricos.

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Que se vaya AMLO:la nueva normalidad

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ÁLVARO CUEVA

La nueva normalidad no es ir saliendo poco a poco y con precaución de nuestros hogares para encontrar trabajo. La nueva normalidad es que se vaya AMLO, que se quede, decir que te odio, hacerte ver que cualquier cosa que digas o que hagas va a estar mal. Y no importa si eres el presidente, una eminencia o parte de mi vida. No te soporto. No te creo. Todo estaría mejor si no estuvieras donde estás.

Si usted era de las personas que suponía que después del encierro la humanidad se iba a volver más amorosa, respetuosa y ecologista, qué pena me da su caso. Después de tantos días, semanas, meses de reclusión, lo menos importante es el amor. Lo menos importante es el respeto. Lo menos importante es el planeta.

Hay que sobrevivir, hay que ganar esta batalla, y si para ganar hay que pasar por encima de alguien, perfecto. Vamos con todo en el rencor. Bienvenido el desenfreno, el crimen y el vicio. Bienvenidas las protestas, los bloqueos y la destrucción. Bienvenidos los golpes, los insultos y las calumnias. Después de todas estas pérdidas, de todo este sufrimiento, nada ni nadie nos va a volver a contener, a limitar. 

De nada sirvió haber sido buenos, cumplidos y educados. De nada sirvió haber apostado por un cambio. De nada sirvió haber tenido esperanzas.

La pandemia nos atacó igual. Nos quitó gente. Nos quitó dinero. Nos condenó. Y la culpa no es nuestra, es de los demás. De los que no supieron reaccionar a tiempo, de los que tomaron las peores decisiones, de los que nos corrieron.

La culpa es de los que no respetaron la cuarentena, de los que no siguieron las recomendaciones, de los que no dicen la verdad. Nosotros somos los únicos que tenemos la razón, los únicos que entendemos, los únicos que sabemos hacer la cosas. 

La nueva normalidad somos nosotros y lo único que vale la pena es lo que estuvo a nuestro lado en estos días tan terribles. Por supuesto, no hablo de nuestras familias. Hablo de nuestros dispositivos, de nuestras plataformas y de nuestras redes sociales.

A ellas sí las queremos porque hacen lo que les decimos, porque dicen que nos aman y porque nos dejan ser. No nos juzgan. No nos limitan.

Por eso podemos andar en calzones y presumirlo. Por eso podemos decir groserías y sentirnos orgullosos, poderosos. Por eso les creemos más a ellas que a cualquier cosa real. Por eso compartimos todo lo que nos mandan. 

La nueva normalidad no es lo que usted pensaba que iba a ser cuando nos pidieron que nos encerráramos para protegernos del covid-19. La nueva normalidad es este periodo de rabia donde van a hacer explosión todas las emociones que se acumularon desde que inició la cuarentena. Y toda esta frustración, todo este dolor son ya una mina de oro para el oportunismo ideológico, político y comercial.

Así como una persona que estuvo aislada durante mucho tiempo se tiene que rehabilitar, se tiene que readaptar, antes de volver a la realidad, urge que nos rehabilitemos, que nos readaptemos, antes de pretender que esto vuelva a ser como en febrero.

Si no lo hacemos, aquí va a pasar algo muy feo, algo exactamente tan terrible como la epidemia de odio, violencia y manipulación que ya comenzamos a ver en los medios, las redes y el mundo real. ¡Cuidado! 

https://www.milenio.com/opinion/alvaro-cueva/ojo-por-ojo

La Quebrada

ÁNGEL AGUIRRE RIVERO

Foto de Taxis Acapulco Diamante: Show de clavados en la quebrada ...
Vuelan en la quebrada las Gaviotas / Pañuelos blancos que dicen adiós

“Acapulqueña”, Agustín Ramírez

Desde lo alto de los acantilados de La Quebrada se puede contemplar no solo la belleza del mar, sino la grandeza de Acapulco.

La brisa sopla sobre La Quebrada de Acapulco susurrando historias sobre tiempos gloriosos del hermoso puerto.

La monumental obra es un ícono mundial, donde los clavadistas, ante atónitas miradas, rasgan el viento en su vuelo hacia las aguas azules. Valerosos, impetuosos y orgullosos, sabedores de la gran tradición que llevan sobre sus hombros desde 1934.

A finales del sigo XVII, el doctor Francisco Javier Balmis sugirió que el gran cerro rocoso que obstruía el paso de la brisa marina fuera demolido para ventilar al puerto, cuyos pobladores sufrían el azote del cólera y escorbuto, enfermedades agudizadas por efecto del inclemente calor.

Los trabajos iniciaron a punta de marro y cincel, pero fueron interrumpidos muchos años, hasta que el coronel acapulqueño José María Lopetegui la rescató en 1876, provisto de dinamita logró abrir la zanja; esa bocanada refrescó la ciudad y al lugar se le llamó La Quebrada.

Ver esos imponentes acantilados bañados por las olas del mar me remonta a esa bella época donde Acapulco brillaba en todo el Pacífico.

Ahí se edificó el hotel El Mirador, cómplice y arrullo para los enamorados, visitado por luminarias del cine nacional e internacional.

La habitación 101, donde se hospedaron Agustín Lara y María Félix y donde tal vez el veracruzano le murmuró al oído “Acuérdate de Acapulco” es la preferida por las parejas de recién casados en luna de miel.

¡Cuántas anécdotas guarda El Mirador!

Los autógrafos y mensajes de personajes célebres en sus muros dan cuenta de ello.

Hoy solo mencionaré las presentaciones del músico suizo Teddy Stauffer, un personaje fundacional de nuestra actividad turística.

Teddy Stauffer visitó Acapulco por vez primera en 1943, invitado por el actor hollywoodense Errol Flynn, un huésped habitual del puerto a bordo de sus yates (…) Era amigo de Frank Sinatra, de Elizabeth Taylor, Erroll Flynn y Liza Minelli entre muchos otros. (Museo Virtual de Acapulco, https://bit.ly/2AhxntW ).

Stauffer (Mister Acapulco), fue el gran publirrelacionista de la Perla del Pacífico y contribuyó a darle el glamour y brillo a escala internacional.

Ver un atardecer desde los acantilados es entender un poco más nuestro lugar en el mundo…

Yo creo que los corazones encuentran paz y plenitud en el Acapulco Tradicional, el viejo Acapulco de los 50, el Acapulco de La Quebrada que huele a mar, que sabe a sueños con tequila, sal y limón, a buen café; que suena a chilena y charanga.

La Quebrada con sus cálidas puestas de sol, con la magia de su luna reflejada sobre el mar y el encanto de su brisa conquistan al mundo.

La Quebrada, también el símbolo de lo que Acapulco es, majestuosa y resistente ante las inclemencias y las adversidades.

Como nos inspira a nosotros La Quebrada, inspirará a los acapulqueños que vendrán cuando seamos solo un recuerdo. 

Del anecdotario:

En alguna reunión de la Convención Bancaria pregunté a los asistentes cuántos habían pasado su luna de miel en Acapulco y un sinnúmero levantaron la mano. Y luego nuevamente pregunté: y cuántos procrearon en Acapulco a alguno de sus hijos y más me sorprendí por quiénes levantaron nuevamente la mano.

Acapulco estará siempre en el corazón y en el recuerdo de los mexicanos, a veces ha estado herido, pero siempre sale adelante y con creces.

Quien se acurruca en el regazo de nuestra bahía, atesora valiosos recuerdos que se convierten en un lazo indisoluble de afecto.

La vida es así… 

https://www.milenio.com/opinion/angel-aguirre-rivero

Receta de pipirrana andaluza: sabrosa ensalada con atún

Plato de pipirrana andaluza

Sencilla y suculenta, esta ensalada tiene alma de trapecista. La receta de pipirrana andaluza es un estilo dentro del barroco de las ensaladas, ensaladas con carácter, nutritivas, refrescantes, y llenas de vida, que pueblan nuestras culturas y recuerdos veraniegos. Obra de arte estival, típica de Málaga, Jaén, Murcia o Castilla la Mancha, es capaz de integrar distintos pescados, del pulpo al atún, y diferentes formas de preparar su salsa.

La pipirrana andaluza parte del tomate pelado como maestro de ceremonias, junto a los pimientos verdes y un buen aliño. Según el cocinero, también puede llevar pepino. Normalmente juega con la fuerza gravitatoria del huevo duro, pues de sus yemas nace la salsa. Debido a su sencillez, agradece que los productos sean de buena calidad, proximidad o ecológicos. Da sus mejores gozos en verano.

En esta ocasión haremos la pipirrana con atún, pero podemos intercambiar dicho ingrediente por el clásico pulpo cocido, siguiendo casi los mismos pasos en la elaboración. Tardarás pocos minutos en tenerla lista. Pero tardarás muchos veranos en olvidarla.

Receta de pipirrana andaluza con atún

Tomates para pipirrana malagueña
Los tomates son la base de la pipirrana andaluza. MabelAmber.

Ingredientes 2 personas:

  • 6 tomates maduros.
  • 1 lata de atún en aceite de oliva.
  • 2 huevos duros.
  • 1 pimiento verde italiano.
  • 1 cebolleta.
  • 2 dientes de ajo.
  • Vinagre.
  • Aceite de oliva virgen.
  • Sal.

Elaboración:

Como la mayoría de ensaladas, la pipirrana andaluza es sencilla de elaborar. Quizás el único truco destacable sea el de crear el perfecto aliño, triturando la yema del huevo duro junto al ajo hasta obtener una crema. Esto le da esa consistencia pipirranísima, un caldito dorado para mojar pan. La salsa debe ser generosa para que alcance su verdadero sabor. En cuanto a las cantidades de tomates, pimientos o ajos, y del atún, puedes modificarlas a tu gusto.

1. Pica los tomates:

Los tomates son la fuerza de esta ensalada, escógelos de calidad. Debes limpiarlos y pelarlos, para después picarlos en dados pequeños. Deposítalos en el bol en el que montarás la ensalada. Mientras tanto ve cociendo 2 huevos duros (10 minutos en agua hirviendo).

2. Corta también la cebolla y los pimientos:

Pica los ingredientes igualmente en dados finos. Recuerda quitarle las pepitas al pimiento. Cuando tengas la cebolla y pimientos cortados, se los añades al bol junto a los tomates.

3. Trabaja el aliño con las yemas de los huevos:

Cuando los huevos se hayan enfriado, córtalos por la mitad y separa las yemas de su clara. Pica la clara, en trozos medianos, e incorpórala directamente a la ensalada. Lleva las yemas a un mortero. Haz un majado junto a uno o dos dientes de ajo (al gusto). Puedes ponerle un poco de sal gorda para facilitar el majado. En algunas recetas también le añaden 1/4 de pimiento verde bien picado. Abre la lata de atún y cuela su aceite (reservando la carne) en el mortero. Con un tenedor, mezcla bien las yemas con dicho aceite y el ajo picado, hasta que tenga un punto cremoso. Añade un chorrito de vinagre y otro de aceite de oliva virgen. Puedes batirlo después con la batidora para obtener un aliño aún más entero. La idea es que la salsa emulsione, que se genere una textura uniforme y que las yemas deshechas le den ese color dorado característico.

4. Mezcla los ingredientes de la pipirrana:

Añade al bol de la ensalada el aliño y la carne del atún que habías reservado. Mézclalo bien. Comprueba el punto de sal y de vinagre y aceite (al gusto). Lo ideal es que haya quedado caldosa pero no excesivamente aceitosa. Puedes poner la pipirrana en la nevera para que coja frescor.

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Des- fase: Javirroyo

La fase 0, la 1, la 2, la 3 y luego la nueva normalidad. Me lo repetía otra vez: la 0, la 1, la 2, la 3 y luego la nueva normalidad. A ver. Justo cuando empezaba a entender la mecánica de las cuatro fases previstas para la desescalada, me metieron la fase 0,5 en medio. Esto supuso una irregularidad extraña con su número decimal. El primer lío. Y creo que esa fase 0,5 fue la que hizo que me explotara la cabeza literalmente: De repente unos estábamos en modo 0,5, otros estaban ya en la fase 1 o incluso en la 2…

Algunos salían a pasear con horarios, otros a hacer ejercicio, otros a cualquier hora se iban a una terraza a tomar algo, otro que venía del super de comprar un cacahuete, mientras todos nos podíamos reunir hasta con 10 personas, a cualquier hora. Y luego, en una realidad paralela, otros ya están entrando a tomar algo al bar de siempre, mientras en muchas zonas rurales no tienen horarios restringidos, y otros más allá empiezan a bañarse en el mar… Y yo, en la fase des-fase.

Des- fase: Javirroyo