Un investigador español encuentra uno de los retratos perdidos de la ‘locura’

El neurocientífico Javier Burgos ha localizado una nueva “monomanía” pintada por Géricault cuya existencia se desconocía hasta ahora. “El hombre melancólico” es el sexto de la serie de diez retratos de enfermos mentales que hizo el pintor francés a principios del siglo XIX. Estaba en una colección privada

En el centro, el "hombre melancólico"  entre las otras cinco 'monomanías' conocidas de Gericault
En el centro, el “hombre melancólico” entre las otras cinco ‘monomanías’ conocidas de Gericault Cortesía de Javier S. Burgos
 
 
ANTONIO MARTÍNEZ RON

En el año 2017 la historia de las “monomanías” de Théodore Géricault se cruzó en el camino del neurocientífico e investigador español Javier S. Burgos y se convirtió, paradójicamente, en su propia obsesión. Para alguien que ha desarrollado su carrera científica en el campo de las enfermedades neurodegenerativas la historia lo tenía todo: entre 1822 y 1823 el pintor francés retrató a una serie de enfermos en los psiquiátricos de París tratando de mostrar los diversos rostros de la “locura”. Cinco de ellos – la envidia, la cleptomanía, la ludopatía, la megalomanía y la pederastia – han llegado hasta nuestros días y se exhiben en diferentes museos, pero de los otros cinco que se citan en la documentación de la época nunca se había vuelto a saber. Hasta ahora.

Tras escribir un artículo sobre “los retratos perdidos de Géricault”, Javier Burgos comenzó una investigación incansable, tirando de todo tipo de pistas y cabos sueltos. Si era cierto que el artista francés había pintado a otros cinco enfermos, ¿dónde habían ido a parar aquellos cuadros? “Cinco cuadros extraviados que hacen volar la imaginación del científico y del erudito”, escribió en 2017. “Qué bello sería recuperar las pinturas ausentes, desvelar el misterio, conocer si los retratos perdidos de Géricault amplían la gama de locuras o, por el contrario, constituyen el más excelso experimento médico que ha aportado jamás el arte a la ciencia”. Tres años después, tras recorrer los más insospechados vericuetos del mundo del arte y la psiquiatría, el mediodía del 11 de enero de 2020 Javier se encontró en el interior de la mansión de un misterioso coleccionista en Italia que le invitaba a coger un cuadro de la pared. “Cójalo, cójalo”, le dijo. “Yo también creo que es una de las monomanías”.

La monomanía de la religión

El cuadro “El hombre melancólico”, cuyo hallazgo se publica este jueves en la revista The Lancet Neurology, muestra el rostro de un hombre de aspecto deteriorado y mirada perdida, vestido con lo que parece un atuendo religioso. Al contemplarlo, el investigador español supo inmediatamente que estaba ante uno de los retratos perdidos. Como explica en el artículo publicado en The Lancet, las dimensiones del cuadro, la composición, los colores utilizados, y hasta el título de la obra, son coherentes con el resto de retratos de la serie e indican que se trata del primero de las cinco “monomanías” desaparecidas a lo largo del tiempo. Estudiando los tratados sobre enfermedades escritos por el psiquiatra Étienne-Jean Georget, que fue quien encargó los retratos a Géricault, Javier se inclina por pensar que este retrato refleja la monomanía de la religión – la teomanía o la demonomanía – y es especialmente interesante porque se trataría de la primera monomanía de la serie dedicada a la categoría de la “tristeza”, ya que las otras pertenecen al grupo de males que Georget identificó con la “excitación”.

Detalle de "El hombre melancólico", de Géricault

Detalle de “El hombre melancólico”, de Géricault Cortesía de Javier S. Burgos

“Estamos hablando de una época en que estaban en boga la frenología y la fisiognomía y se pensaba que la cabeza o la expresión de la cara te podía dar pistas sobre la enfermedad que tenían”, explica el investigador a Vozpópuli. “Hay una corriente que consiste en pintar locos y a menudo los pintan con carácter docente, para intentar enseñar a los alumnos de medicina”. Es en aquel contexto en el que Georget, psiquiatra del hospital de Salpêtrière de París, se cruzó con Géricault. El pintor era seguramente el mejor retratista de la época y había pintado un par de años antes el cuadro que le lanzó a la fama, “La balsa de la Medusa”. Para documentarse, Géricault recorrió durante semanas las morgues y hospitales parisinos en busca de miembros y cadáveres que le permitieran reproducir con mayor precisión la anatomía de los cuerpos retorcidos y putrefactos. En uno de aquellas visitas entró en contacto con Georget, quien consideró que era el más apropiado para reflejar la expresión de sus enfermos.

Géricault recorrió durante semanas las morgues y hospitales parisinos en busca de miembros y cadáveres

Georget y los médicos “alienistas” describían en sus tratados una serie de pasos por los que evolucionaba cualquier cuadro de locura. “Primero la iditotez y después la manía, la monomanía, la estupidez y la demencia”, apunta Javier. “Y describe lo que es la monomanía, que para ellos era una obsesión concreta y se caracteriza por ser única, sobre un solo aspecto”. Los rostros de las cinco monomanías de Géricault identificadas hasta ahora muestran a una mujer poseída por la envidia o los “celos neuróticos” (a la que se conoce como “La Hiena” y de la que se sospecha que quizá sufría esquizofrenia), un cleptómano de mirada penetrante, una ludópata cuya muleta y cuyos rasgos recuerdan la sintomatología del párkinson, un “ladrón de niños” de aspecto verdaderamente inquietante y un “megalómano” vestido de militar con sus medallas. “Rostros anónimos de desvariados con impulsos irrefrenables, con deseos intensos que controlan su conciencia y que anulan su raciocinio, que les empujan a la acción irreflexiva y compulsiva”, escribe Javier. En uno de aquellos textos Georget identificaba un tipo concreto, “la monomanía melancólica”, que corresponde, a su juicio, la representada en el retrato recién descubierto.

Una búsqueda ‘frame a frame’

El camino que llevó a Javier Burgos hasta el retrato de “El hombre melancólico” daría para el guion de una película de detectives. La pista de los diez retratos se perdió en 1828 tras la muerte del médico Georget, que dividió los cuadros en dos lotes para sus dos discípulos Maréchal y Lachèze. Los cuadros que conocemos hoy llegaron a través del segundo, mientras que el rastro de los cinco asignados a Maréchal se perdieron en la noche de los tiempos. ¿Cómo retomar aquel hilo? “Empecé a a buscar de las formas mas peregrinas”, recuerda Javier. “Desde revisar toda la literatura sobre el tema a coger los cuadros, rejuvenecerlos y buscar en internet con búsqueda inversa”.

Javier Burgos ha obtenido pistas para continuar la búsqueda de las otras cuatro monomanías

Después de meses de tanteos infructuosos y de alcanzar varios callejones sin salida, en 2019 el investigador encontró una pista que parecía prometedora. Localizó una exposición en Rávena (Italia), bajo el título “Borderline, artistas detrás de la locura y la normalidad”, y al visualizar el vídeo promocional detectó la presencia de una obra, borrosa por la calidad del vídeo, que despertó inmediatamente sus sospechas. “Me puse el vídeo antes de irme a dormir”, recuerda, “y en un momento hay una imagen que me llama la atención y lo paro. Hay dos cuadros, uno pequeñito que yo sé que es de Géricault y que es el retrato de uno de los médicos, pero a la derecha hay un cuadro con un rostro que no se ve bien, pero que por tamaño podría ser una de las monomanías”. Los tamaños y las proporciones coinciden, pues los retratos de los alienistas suelen ser más pequeños que los de los enfermos, pero ¿quién es esa figura borrosa del cuadro que aparece a la derecha durante un segundo del vídeo?

La imagen del vídeo en la que Javier Burgos detectó la pista del cuadro

La imagen del vídeo en la que Javier Burgos detectó la pista del cuadro Cortesía de Javier S. Burgos

A partir de aquel momento comenzó un intercambio de mensajes con los responsables del museo de Rávena, que se negaban en principio a dar más datos sobre el cuadro, al ser de un coleccionista privado. A aquellas alturas el español aún no sabía si la obra de la derecha era de Géricault ni cuál era su título. Por fin, muchos correos y muchas semanas después, le mandaron el catálogo donde constaba la autoría del francés y el nombre de la obra. “Retrato del hombre. El hombre melancólico, de Géricault” recuerda Javier. “Una obra que ni está en la red ni nunca he oido hablar de ella. Yo estaba que me subía por las paredes”. Finalmente, sus esfuerzos por contactar con el coleccionista fructificaron y tras un primer correo se mostró totalmente abierto a enseñarle el cuadro. “Ven y lo ves en persona”, le escribió. La historia acaba en enero de 2020 en una mansión en algún lugar de Italia con otras muchas obras de arte, con la reunión con aquel misterioso/a millonario/a con quien Javier se ha comprometido a no dar más datos. También se reserva algunas de las pistas sobre el origen del nuevo cuadro porque no quiere que nadie se le adelante en la búsqueda de las otras cuatro monomanías pendientes de descubrir.

La historia de las monomanías nos informa sobre los primeros intentos por comprende mejor la mente humana

¿Qué otras ‘locuras’ pudo pintar Géricault en aquellos retratos? “Las posibilidades son enormes”, comenta Javier Burgos. “Georget menciona la pobreza, el maltrato, la borrachera, el amor despechado, el onanismo, el infortunio, la apoplejía, las revoluciones del espíritu, la progresión de la edad y hasta los idiotas de nacimiento”. Todas estas categorías tienen un componente arbitrario y hoy día tienen escaso valor científico, pero la historia de las monomanías nos informa sobre los comienzos de una ciencia y los primeros intentos por comprende mejor la mente humana. “Aparte de lo bonita que es la historia”, explica Javier, “para mí es una demostración de que el arte y la ciencia al final son dos formas de intentar comprender el mundo. Géricault es un retratista virtuoso, es capaz de reconocer el alma de aquella gente. Ves “La Hiena” y te transmite lo que es; si ves los ojos hundidos, la muleta apoyada y la expresión de la ludópata reconoces los rasgos de un enfermo de párkinson”. “El pintor fue capaz de captar aquella enfermedad”, concluye, “y creo que eso es exactamente lo que ves cuando miras los ojos de ese hombre que representa la melancolía”.

Referencia: “A new portrait by Géricault” (The Lancet Neurology) https://doi.org/10.1016/ S1474-4422(20)30479-8

https://www.vozpopuli.com/altavoz/next/monomanias

GABRIELA D’ ARBEL: POEMAS

GABRIELA D' ARBEL: POEMAS

UN CARRETE EN BLANCO Y NEGRO

      

Él sube al metro, no lo miran  los otros pasajeros.

No hay morbo acumulada debajo de los asientos.

Sus pies equilibrados en el marchito piso metálico.  Inexistencia.

La ciudad tiene un lenguaje deshidratado.

No traduce sustantivos, va errado sobre la vía.

Sus ojos respiran sudor.

Las calles fracturadas esconden historias.

Él es una avenida en blanco y negro.

Frenón repentino. Se aferra del tubo, no resbala.

(La falta de luz da miedo)

Lleva mucho tiempo en otra parte, aún no ha tomado su café.

La ciudad oprimida escapa sin sus artefactos resplandecientes.

                                                                                     ¿a dónde se fue?

Veo su sombra  hecha ovillo en mi taza de café.

Deambulo con sabor a sed en los labios.

Giros  frenéticos en la montaña rusa interior.

Todo se ve de cabeza desde las alturas. Gritos.

/Desde el Sahara llega un vendaval remoto, quema Berlín/

El viejo a mi lado pone a navegar historias de cristales rotos

en la cerveza tibia. 

Una bicicleta que desaparece con los restos de una historia.

Sin más, el hombre decide fugarse de su cuerpo, no le pregunté su nombre. (no necesito saberlo para terminar mi viaje)

Siempre hay una tarde desastrosa donde

giras vertiginosamente

sobre  la cabeza de Medusa.

3

No existe cabeza ni cola, sólo unos centímetros del reptil

que se desliza entre los arbustos.

No comienzan  ni terminan las escamas,

todo amarrado a la tierra, costuras que me ponen de buenas.

En la tarde la luz es suficiente para iluminar nuestra expresión.

No tiene plumas ni es monstro mitológico,

es un domingo sin tráfico, donde pruebo de nuevo los alfajores.

Me retiro un poco de la escena. La tarde esta a la mitad,

es un tráiler que se atasca sin poder dar la vuelta. 

No me gustan repasar  detalles, ni  fechas, ni sobrenombres,

ni las placas de bronce en los muros.

4

La metrópoli es pólvora viva.

Los pensamientos de los ciudadanos,

cometas errantes.

Ellos hablan con los labios sellados

cuando exploran el piélago.

Una mantis busca soledad

y construye siluetas.

Los habitantes

les encuentran  forma indescifrables.

Después toman sus abrigos.

Huyen de la historia.

Le  sacan la lengua a la cámara.

Buscan un circo donde aprender a flotar

de un extremo a otro de la carpa.

5

Si das un paso hacia delante y un perro atezado se atraviesa,

doy un paso hacia delante también.

Si te quedas quieto y me miras desde la otra acera,

me quedo quieta. Esto es una montería.

No habrá un solo movimiento tuyo

que no sea robado por mí.

//La alambrada no deja salir pasos huidizos//

La noche es un grillo estridente,

mando mensajes a tu celular.

Te ahogas es un charco olor a perplejidad.

Ya deja de luchar, el agua se estancó.

Hace cinco segundos leo y descarto tus inicuos adjetivos.

Esto tiene música ambiental que contagia. insignia de vampiro.

Enfermedad  crónica que nadie ha registrado en el navegador.

No tengas miedo soy yo mil veces y la plataforma petrolera

es un buen decorado.

6

El actor mudo me dijo que ya nada era como antes. La música incidental desinfecta de adjetivos el paisaje. Él no tenía la obligación de justificar sus errores, ni el negro y blanco de la historia. Nada era como antes, decía.

El actor mudo pudo morir en medio de arpegios. Mientras las llamas guardaban pavesas de mutismo. Pudo…

El mundo es una película editada, nada comienza como debiera  y nunca percibes cuando te vas a negros.

El actor mudo no quiere seguir en esta cinta. Su voz no es tan  varonil como la de los detectives de horario nocturno. Hay doblajes, en todo caso, que persiguen al actor por el resto de su vida.

7

El actor mudo

siente que se extingue.

La gesticulación no es suficiente

tendrá que pensar en otro comienzo.

Me dice que las trampas

se hicieron viejas.

Hay nuevas formas de cazar

la fortuna.

El rodaje se interrumpió.

En esta situación,

uno se queda con las manos

en los bolsillos, con cara

de idiota.

Pienso en algo para salvar

el día, pero todo

es inútil.

El lenguaje  florido

termina, siempre, por decir nada.

8

Hay una anciana perdida en

un laberinto de fosca,

no sabe dónde está Marcel, su nieto. 

El sofá es cómodo para

dormitar después de un día tempestuoso.

La anciana teje ignorancia, la nieve gotea del techo.

Ella sólo vela el sueño de los visitantes.

Marcel se pierde todos los días

en el departamento que comparte

con su abuela.

Es un extranjero que viaja sin senda.

El polvo de coca se arremolina en el costurero.

Todos los días

la abuela descubre  palabras emocionantes

que  luego los gatos devoran.

 

Gabriela d´Arbel nació en Guadalajara Jalisco México, pero toda su vida radicó en San Luis Potosí. Tiene seis libros publicados, La cerca y un espejo, Cordelia y otros fantasmas, La casa azul, Un gorro ruso, Hormiga Kamikase y Morfología de las fracturas con el cual ganó una mención honorifica en el concurso estatal Manuel José Othón. Publica sus poemas en un periódico local y en algunas revistas nacionales.

EL HUMO (revistaelhumo.com)

‘La anarquía explicada a los niños’: postulados ácratas que siguen vigentes en el concepto educativo actual

por         Ilustración  Fábrica de Estampas

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«… Por culpas de unos y otros, la educación ha quedado

estancada en un marasmo de servidumbre, de la que

debe salir redimida y reconfortada.

Sean estas breves páginas estímulo para todos».

 

Con estas palabras, el grupo editor de La anarquía explicada a los niños cerraba su prólogo. El folleto, publicado en 1931 por la editorial barcelonesa Biblioteca Anarquista Internacional (B. A. I.) y escrito por su fundador, José Antonio Emmanuel, consideraba que solo bajo los dictados de la Razón y de la Ciencia era posible formar a niños y niñas para convertirlos en futuros hombres y mujeres libres.

Emmanuel era consciente de que la tarea no era fácil. La ignorancia y el oscurantismo se cebaban con los más vulnerables, promovidos, en no pocas ocasiones, por los poderes fácticos. De ahí que compartiera una a una las palabras del anarquista francés Eliseo Reclus cuando, al referirse a los hijos del proletariado español, dijo aquello de que:

«Débiles y pequeños, los niños son, por eso mismo, sagrados».

Para contrarrestar la «nefanda presión» en la educación ejercida desde el fanatismo, Emmanuel publicó desde B.A.I la colección Biblioteca Internacional, a la que pertenecen, entre otros, La anarquía explicada a los niños. O La anarquía explicada a las mujeres, dirigido a un colectivo no menos inerme por aquel entonces.

En realidad, José Antonio Emmanuel no era un nombre real sino uno de los alias utilizados por el pedagogo y filántropo anarquista José Ruíz Rodríguez (primo de Picasso, para más señas).

 

 

‘La anarquía explicada a los niños’: postulados ácratas que siguen vigentes en el concepto educativo actual

‘La anarquía explicada a los niños’: postulados ácratas que siguen vigentes en el concepto educativo actual

‘La anarquía explicada a los niños’: postulados ácratas que siguen vigentes en el concepto educativo actual

«Fue un personaje de la historia del movimiento libertario igual de audaz que singular. Sin su vehemencia y convicción, el ideario anarquista hubiese perdido un gran valedor», explica Piu Martínez, encargada de la nueva edición de La anarquía explicada a los niños recientemente publicada por Libros de El Zorro Rojo.

Emmanuel lo tenía claro. La anarquía era la única vía para alcanzar una sociedad libre de toda desigualdad y diferencias entre ricos y pobres, esclavizadores y esclavizados. También era el arma más potente para combatir el militarismo, el clericalismo y el capitalismo. El pedagogo acusaba a los tres ismos de ser los principales escollos para disfrutar de la Vida, en mayúsculas, aquella basada en los principios de solidaridad humana y amor universal.

Para hacerse «digno de la anarquía» era necesario seguir los postulados ácratas, que Emmanuel resume en el libro en diez puntos:

  1.  Ayuda
  2. Apoya
  3. Copia lo bello
  4. Labora
  5. Estudia
  6. Ama
  7. Protege
  8. Cultiva
  9. No tengas esclavos
  10. Trabaja

Dice Martínez que cuando el pedagogo hace referencia a estos diez mandamientos como el camino a recorrer para alcanzar la anarquía, lo que hace, a su vez, es mostrar las vías para alcanzar de manera conjunta y organizada una sociedad más justa: «Trabaja, apoya, estudia, ayuda, protege… ¿no son, acaso, enseñanzas y valores a transmitir en la actualidad?».

‘La anarquía explicada a los niños’: postulados ácratas que siguen vigentes en el concepto educativo actual

Por eso, pese a haber pasado casi cien años desde su primera edición, en su opinión, el texto está más vigente de lo que cabría pensar: «El pensamiento y la educación libertaria forman parte, por ajeno que pueda resultarnos, del concepto de educación que tenemos en la actualidad. Las propuestas y acciones reivindicadas por el movimiento libertario durante la II República se incorporaron a las distintas reformas educativas de nuestro país y han llegado hasta las escuelas de hoy. Hablamos de escuelas igualitarias, de un sistema educativo que no discrimina por clases ni géneros, etc.».

De los postulados defendidos por el folleto, Martínez destaca dos que siempre están de actualidad: la importancia del apoyo mutuo y el papel de la educación como herramienta fundamental para el desarrollo de una sociedad.

«Emmanuel nos habla de la escuela (refiriéndose al modelo de escuela racionalista impulsado por Ferrer i Guardia) como el verdadero motor de cambio social, pero también nos habla del sindicato y del ateneo. En definitiva, diferentes redes solidarias de difusión cultural para que el individuo pueda desarrollarse y, con ello, mejorar la sociedad».

Así ‘se rescata’ un libro

Piu Martínez habla del proyecto como un «rescate editorial» porque «el folleto no volvió a publicarse en España desde tiempos de la II República (aunque en la última década han ido apareciendo nuevas ediciones en América Latina, y en España también alguna digital)».

‘La anarquía explicada a los niños’: postulados ácratas que siguen vigentes en el concepto educativo actual

La presente aúna el texto original de Emmanuel de 1931 con los grabados del colectivo argentino Fábrica de Estampas. Aunque los editores la han transcrito íntegramente, sin intervención en los textos, el folleto incluye unas pequeñas notas aclaratorias al final. «Debido al lenguaje de los textos y a la naturaleza y autoría de los mismos, estimamos oportuno añadirlas para que el lector pueda obtener una visión más amplia del contexto histórico y de las voces que promovieron e impulsaron la pedagogía libertaria», aclara Martínez.

La edición original fue publicada con una cubierta ilustrada en la que aparecían unos pequeños grabados que hacían alusión a los postulados ácratas. «Estas ilustraciones sirvieron como referencia para la propuesta ilustrada de Casa de Estampas, quienes las pusieron en valor con un excelente rediseño y además las incluyeron a mayor tamaño en el interior del folleto». El colectivo argentino es también responsable de la imagen de la cubierta: una composición tipográfica estampada por ellos mismos.

Revista de innovación, creatividad y tendencias – Yorokobu

Fidelio de Beethoven (corto animado)

Una joven pareja sueña con un mundo mejor, pero se enfrenta a la amarga realidad cuando uno de ellos es encarcelado por sus ideales.

Elenco: 

Kurt Gysen (Pizarro), Lisa Willems (Leonore), Stefaan Degand (Rocco)
Músicos Shirly Laub (violín), Frédéric d’Ursel (violín), Elisabeth Smalt (viola), Amy Norrington (violonchelo), Koenraad Hofman (contrabajo), Lieve Goossens (flauta), Piet Van Bockstal (oboe), Nathalie Lefèvre ( clarinete), Pieter Nuytten (fagot)

Coro de la Ciudad de Bruselas dirigido por Pieter Nevejans

MúsicaLudwig van Beethoven
Concepto, guión y direcciónJudith Vindevogel
Storyboard y animaciónRoman Klochkov en colaboración con Anna Heuninck
Arreglo musical Jago Moons
Foley y diseño de sonidoElias Vervecken
Gestión de grabación y ediciónBenjamin Dieltjens
Ingeniero de sonidoYannick Willox & Marina Lerchs (foley)
Traducción y subtítulosLorenzo Caròla (francés e italiano), Jonathan Reeder (inglés), Anne Habermann (alemán)

Una joven pareja sueña con un mundo mejor, pero se enfrenta a la amarga realidad cuando uno de ellos es encarcelado por sus ideales. Si quiere volver a ver a su amada con vida, tendrá que encontrar la forma de liberarlo …

En esta versión animada de Fidelio, el cliché de la belleza que espera ser rescatada por el príncipe azul se desacredita seriamente. La propia Leonore se enfrenta a mil peligros para liberar a su amado encarcelado. Encargado por OperaVision y el colectivo de artistas belga WALPURGIS para celebrar el aniversario de Beethoven y el Día Mundial de la Ópera, la directora Judith Vindevogel y el animador Roman Khochkov han condensado la obra maestra de Beethoven en 15 minutos para el público joven: una “ópera que salva vidas” sobre la humanidad y el amor.

Fuente: OperaVision

Música en México | Cartelera de la música clásica en México (musicaenmexico.com.mx)

ENSAYOS SOBRE LA TIERRA MEDIA: TEXTOS INÉDITOS DE J. R. R. TOLKIEN SE PUBLICARÁN EN 2021

LA NUEVA COLECCIÓN DE ENSAYOS DE TOLKIEN PROMETE UN RECORRIDO MÁS DETALLADO SOBRE LA TIERRA MEDIA
The_Nature_Of_Middle_Earth
J. R. R. Tolkien nos dejó libros (y, más tarde, adaptaciones de sus novelas fantásticas) sobre un mundo fantástico, con personajes increíbles llenos de imaginación. Nos introdujo a un mundo que nos gustaría que fuera real, nos encariñamos con sus hobbits, nos enamoramos de sus elfos, nos maravillamos con un lenguaje nuevo. 

Leyendo El Silmarillion y la trilogía de El señor de los anillos nos quedamos con ganas de conocer más sobre la Tierra Media y sus diversos habitantes, sobre sus formas de vida y los lugares dónde vivían. 

En junio de 2021 se publicará una colección inédita de ensayos escritos por Tolkien. Los escritos de esta publicación tocan temas como la reencarnación de los elfos y los personajes a los que les puede crecer una barba. 

La nueva colección ya está autorizada por los herederos del autor y se llamará The Nature of Middle-earth (La naturaleza de la Tierra Media). La editorial encargada de la publicación es HarperCollins, una de las más importantes en Estados Unidos. En un comunicado al respecto, la casa editorial promete a los futuros lectores transportarlos de vuelta al fascinante mundo épico y fantástico de Tolkien.

Cabe mencionar que, en el pasado, esta misma editorial publicó en inglés obras inéditas de Tolkien, como Los hijos de Húrin, Beren y Lúthien y La caída de Gondolin

El hobbit, la primera historia de Tolkien sobre la Tierra Media, se publicó en 1937, seguida de El señor de los anillos en 1954 y 1955. Pero el director adjunto de HarperCollins, Chris Smith, dijo que el autor continuó escribiendo sobre la Tierra Media en las décadas siguientes, hasta los años anteriores a su muerte.

Smith afirmó también que, para Tolkien, la Tierra Media era sólo una parte de un mundo entero que merecía ser explorado, por lo que los escritos en esta nueva publicación revelan los viajes que el escritor realizó mientras buscaba cómo comprender su gran y única creación.  

Smith dijo que la nueva colección es un verdadero tesoro que ofrecerá a los lectores la enorme oportunidad de “mirar por encima del hombro del profesor Tolkien en el momento mismo del descubrimiento –y en cada página, la Tierra Media vuelve a cobrar una vida extraordinaria–”.

Los temas de los escritos son muy variados. Van desde la inmortalidad y reencarnación de los elfos hasta la naturaleza de los Valar (las entidades divinas de la Tierra Media), las tierras y bestias de Númenor, la geografía del reino de Gondor, e incluso a quiénes les puede crecer barba. Esto último ha sido un gran tema de debate entre los aficionados y fanáticos del mundo fantástico de Tolkien, pues no hay claridad sobre si los elfos, hobbits e incluso las mujeres enanas podían tener barba.

Los escritos serán editados por Carl F. Hostetter, un estudioso experto en Tolkien, quien actualmente es jefe de la Elvish Linguistic Fellowship, además de ser ingeniero informático de la NASA desde 1985. Asimismo, Hostetter trabajó con el hijo menor de Tolkien, Christopher, quien hizo la curaduría de la producción póstuma de su padre hasta su muerte en enero de este año, a la edad de 95 años.

https://pijamasurf.com/

El mundo va

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Llevamos un año con la agenda saturada de COVID, de trabajo a distancia, de crisis económica, de cientos de miles de muertos, de cubrebocas y sana distancia, de vacunas y ciencia. La vida gira en torno a la pandemia, no es para menos; los poderosos hombres del siglo XXI encerrados en el laberinto de lo súbitamente inesperado. Pero el mundo se mueve.

Pese a todo lo que está pasando se siguen produciendo alimentos y petróleo; siguen prendiéndose las centrales de generación eléctrica, las aerolíneas vuelan operando a medio gas; los tenistas hacen cuarentena en Australia para jugar el abierto de Tenis; el fútbol americano está rumbo al súper tazón; las ligas de soccer intentan seguir su calendario; cantantes y músicos hacen uso de las redes para seguir vigentes; restaurantes y oficinas haciendo milagros para sobrevivir… La tecnología nos dio la oportunidad de seguir caminando, de encontrar cómo adaptarnos a la llamada “nueva normalidad” mientras el mundo se alista para la operación de salud masiva más grande de la historia. El mundo es resiliente a tal grado que con sorpresa comienzan a mostrarse datos de recuperación económica, la fe en el futuro parece insustituible, la democracia demostró hace unos días su capacidad de reinventar agendas como en Estados Unidos, y para sorpresa de muchos, Japón se alista para recibir al mundo en los Juegos Olímpicos de Tokyo y Dubai en la Expo Universal.

La pandemia ha causado la muerte de millones y aunque no es la primera vez que una enfermedad azota o extermina a poblaciones y comunidades enteras, la gran diferencia con el COVID-19 radica en el avance tecnológico y científico de hoy día que permitió que se rebasaran barreras burocráticas y estatales, para la creación de una vacuna en tiempo récord, demostrando así sus capacidades y despliegue; ambas -ciencia y tecnología- nos han enseñado que la colaboración es la mejor manera de resolver cualquier crisis que enfrente la humanidad.

Si tan solo el cambio climático, el hambre y la pobreza, la lucha contra otras enfermedades recibieran ese trato especial y urgente con el que hemos enfrentado al COVID-19, la sostenibilidad futura del planeta estaría asegurada. Por eso es importante reflexionar sobre lo que ha pasado en el mundo desde diciembre de 2019, cuando se registraron los primeros casos de la enfermedad.

En poco tiempo, muy poco, recursos, ideas, genios, tecnología, instituciones, universidades, todos, unieron esfuerzos hacia un objetivo común. Empero, en el mundo sigue habiendo muchos objetivos comunes que no hemos superado: todos los días 150 millones de seres humanos no saben si podrán comer al día siguiente; el sistema de producción actual está llevando al planeta al límite.

Hay que pensar en ello también; atacar a la pobreza, la desigualdad y el cambio climático con la misma generosidad y fuerza podría iluminar el camino hacia una sociedad global que reduzca la inequidad, la injusticia y que genere nuevos sistemas de producción sostenibles y amables con el medio ambiente. La rapidez con la que se logró una vacuna para hacer frente al COVID-19 es una muestra de los alcances que puede tener la colaboración de todas las naciones.

Imagen: Aja Kusick

https://www.milenio.com/opinion/javier-garcia-bejos/ekos/el-mundo-va

Receta de merluza a la sidra con almejas y patatas panaderas

Merluza a la sidra con almejas.

La merluza a la sidra lo tiene todo: el toque aromático de la sidra, el punto sensual de la merluza (sí, las merluzas puede ser sexys, nacaradas, firmes…), una salsa bien ligada, el sello de calidad asturiano, y el comensal arrodillándose a tus pies como si hubieras marcado un gol… Alimento de Poseidón en los días de fiesta, comida de princesas tritón a gusto con su cuerpo sirénido, es un plato para darse un homenaje oceánico, incluso en los días tristes, nublados, aún con marejada, con el viento boreal del lunes ya sobre los puertos del domingo. Suele servirse con patatas panaderas y se usa la sidra justa para aromatizar, sin alcoholizar el guiso. Tiene el color bermellón o anaranjado que le da el tomate frito y un poquito de azafrán (a veces, también el pimiento choricero). Puede usarse sidra natural o achampanada. Y la merluza que utilices que sea sexy, claro.

Receta de merluza a la sidra

Ingredientes 4 personas:

  • 800 gr. de meruza (en rodajas o filetes).
  • 1 cebolla.
  • 2 dientes de ajo.
  • Dos cucharadas de salsa de tomate casero de calidad.
  • 2 patatas.
  • Un manojo perejil.
  • 1/4 de kilo de almejas frescas.
  • 200 ml. de sidra.
  • 1 cucharada de harina.
  • Aceite de oliva virgen.
  • Caldo de pescado.
  • Unas hebras de azafrán o un puntito de pimentón dulce.
  • Sal.

Elaboración:

Debes hacer un roux con la harina, el ajo picado, el perejil, la cebolla, el caldo de pescado y la sidra. Luego lo diluyes en más caldo. De este modo sacarás una salsa verde. Se le añade tomate frito casero y las patatas en panadera. El pescado, ya limpio y cortado, con su piel, se echa al final, que se haga durante unos minutos de cocción (no necesita mucho, aunque depende del grosor de la merluza). Se tira otro chorrito de sidra para que coja ese sabor característico. Para el caldo puedes utilizar la cabeza del pez y sus espinas, con zanahorias y puerros. Es una receta que también acepta otros tipos de pescado, como el rape.

1. Haz la salsa base:

En una sartén u olla amplia, echa un poco de aceite de oliva y rehoga en él el ajo picado y la cebolla cortada en juliana. Cuando la cebolla esté transparente, añade una cucharada sopera de harina y unas hebras de azafrán. Remueve hasta que se tueste un poco, sin quemarse. Echa caldo de pescado, un poco de perejil picado y un chorro de sidra hasta formar una pasta espesa. Añade luego una o dos cucharadas de salsa de tomate y un poco de sal. Remueve. En otra sartén, fríe las patatas peladas y cortadas en panadera hasta que estén casi hechas.

2. Guisa la merluza a la sidra:

Añade caldo a la salsa (que cubra los ingredientes). Introduce las patatas y deja que se guisen unos minutos. Pon por encima los trozos de pescado limpios y salpimentados (con la piel hacia arriba), y las almejas, bien lavadas y purgadas (que estén en reposo con sal durante un buen rato). Reparte por encima  otro chorrito de sidra y algo de caldo en caso de que faltara salsa. Tapa la olla o sartén. Tiene que estar guisándose durante unos siete minutos. Deja que repose, y ya estará listo.

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