INGEBORG BACHMANN: POEMAS

INGEBORG BACHMANN: POEMAS

CANTOS DURANTE LA HUIDA

                                                       Dura legge d’Amor! ma, ben che obliqua,

                                                       Servar convensi; però ch’ella aggiunge

                                                       Di cielo in terra, universale, antiqua«

                                                                                                 Petrarca, “I Ttriunfi”

I

La hoja de palma se parte con la nieve,

las escaleras se derrumban,

la ciudad yace tiesa y brilla

en el extraño resplandor de invierno.

Los niños gritan y suben

a la colina del hambre,

comen de la blanca harina

y rezan al cielo.

La rica quincalla invernal,

el oro de las mandarinas,

vuela en las ráfagas salvajes.

Rueda la naranja sanguina.

II

Yo, sin embargo, yazgo solo

encerrado en hielo, lleno de heridas.

Todavía la nieve

no me vendó los ojos.

Los muertos, abrazados a mí,

callan en todas las lenguas.

¡Nadie me ama ni ha agitado

una lámpara para mí!

X

¡Oh amor, que rompiste y tiraste

nuestras cortezas, nuestro escudo,

el cobijo y la herrumbre marrón de años!

¡Oh penas, que pisándolo apagaron nuestro amor,

su fuego húmedo  en las partes sensibles!

Llena de humo, sucumbiendo en el humo, la llama se repliega.

XII

Boca que durmió en mi boca,

ojo que vigiló mi ojo,

mano-

y los que me arrasaron, los ojos!

¡Boca que pronunció la sentencia,

mano que me ejecutó!

XV

El amor tiene un triunfo y la muerte tiene otro,

el tiempo y el tiempo de después.

Nosotros no tenemos ninguno.

A nuestro alrededor sólo hundirse de astros. Destellos y silencio.

Mas la canción por encima del polvo después

va a superarnos.

De “Invocación a la Osa Mayor” Ediciones Hiperión 2001

Versión de Cacilia Dreymüller y Concha García

 

CURRÍCULUM VITAE

Larga es la noche,

larga para el hombre

que no puede morir, largamente

se tambalea bajo farolas

su ojo desnudo y su ojo

cegado por el aliento de aguardiente, y el olor

a carne mojada bajo sus uñas

no siempre le aturde, oh dios,

larga es la noche.

Mi cabello no se encanece

porque salí del vientre de las máquinas,

Rosarroja* me untó de alquitrán la frente

y los mechones, habían estrangulado

a su hermana, blanca como la nieve. Pero yo,

el jefe de la tribu, pasé por la ciudad

de diez veces cien mil almas, y mi pie

pisaba las cucarachas del alma bajo el cielo de cuero, del cual

pendían diez veces cien mil pipas de la paz,

frías. Una calma de ángeles

deseé a menudo para mí

y cotos de caza llenos

de los gritos impotentes

de mis amigos.

 Con las piernas y las alas abiertas

subía la sabihonda juventud

sobre mí, sobre el estiércol, sobre el jazmín,

hacia las inmensas noches del secreto

de la raíz cuadrada, la leyenda de la muerte

empaña mi ventana cada hora,

dadme euforbia y verted

la risa en mi garganta

de los viejos que nos antecedieron, cuando

caiga yo sobre los infolios

en el sueño vergonzoso,

para que no pueda pensar,

para que juegue con flecos

de los que cuelgan serpientes.

También nuestras madres

soñaron con el futuro de sus maridos,

los vieron poderosos,

revolucionarios y solitarios,

pero después del retiro los han visto encorvados en el huerto

sobre las llameantes malas hierbas,

mano a mano con el fruto charlatán

de su amor. Triste padre mío,

¿por qué callasteis entonces

y no habéis seguido pensando?

Perdido en las cascadas de fuego,

En una noche junto a un cañón

que no dispara, condenadamente larga

es la noche, bajo el esputo

de una luna enfermiza, su luz

biliosa, pasa volando sobre mí

el trineo con la historia

embellecida,

en la vía del sueño de poder (lo cual no impido).

No era que yo durmiese: estaba despierto,

entre esqueletos de hielo buscaba el camino,

volvía a casa, me ceñía el brazo

y la pierna con hiedra y con restos

de sol blanqueaba las ruinas.

Respeté los días festivos,

y sólo si mi pan estaba bendecido

lo comía.

En una época arrogante

hay que pasar de prisa

de una luz a otra, de un país

a otro, bajo el arco iris,

con la punta del compás en el corazón,

tomando la noche por radio.

Abierto de par en par. Desde las montañas

se ven lagos, en los lagos

montañas, y en el armazón de las nubes

se balancean las campanas

de un mundo. Saber de quién

es ese mundo, me está prohibido.

Ocurrió un viernes:

-yo estaba ayunando por mi vida,

el aire chorreaba del zumo de los limones

y la espina estaba clavada en mi paladar

entonces saqué del pez abierto

un anillo que lanzado

al nacer yo, cayó en el río

de la noche y se hundió.

Yo volví a lanzarlo a la noche.

Oh ¡si no tuviera miedo a la muerte!

Si tuviera la palabra

(y no la errase)

si no tuviera cardos en el corazón

(y rechazara el sol),

si no tuviera avidez en la boca

(y no bebiera el agua salvaje),

si no abriera el párpado

(y no hubiera visto la cuerda).

¿Están tirando del cielo?

Si no me sostuviera la tierra

hace tiempo que yacería quieta,

hace tiempo que yacería

donde me quiere la noche,

antes de que hinche las narices

y levante su casco

para nuevos golpes,

siempre para golpear.

Siempre la noche.

Y nunca el día.

*Rosarroja y Blancanieves son hermanas en el cuento.

De “Invocación a la Osa Mayor” Ediciones Hiperión 2001

Versión de Cacilia Dreymüller y Concha García

 

INVOCACIÓN A LA OSA MAYOR

Osa Mayor, baja, hirsuta noche,

animal de piel de nubes con ojos viejos,

ojos de estrellas,

por la espesura irrumpen relucientes

tus patas con las garras,

garras de estrellas,

mantenemos despiertos los rebaños,

pero encantados por ti, desconfiamos

de tus flancos cansados y de tus dientes

agudos y semidescubiertos,

vieja osa.

Una piña: vuestro mundo.

Vosotros: sus escamas.

Yo la muevo, la hago rodar

desde los abetos del principio

hasta los abetos del final,

la resoplo, la pruebo en la boca

y la agarro con las zarpas.

Ya tengáis miedo o no lo tengáis,

pagad en la limosnera y dadle

al ciego una buena palabra,

para que sostenga a la osa de la correa.

Y sazonad bien los corderos.

Podría ser que esta osa

se soltara, no amenazara ya más

y corriera tras todas las piñas caídas

de los abetos grandes y alados

que cayeron del paraíso.

 

De “Invocación a la Osa Mayor” Ediciones Hiperión 2001

Versión de Cacilia Dreymüller y Concha García

 

EL HUMO (revistaelhumo.com)

Zara Snapp, especialista en política de drogas: “México está en un momento histórico para pasar del mercado ilegal de cannabis a uno legal

Zara Snapp, especialista en política de drogas: “México está en un momento histórico para pasar del mercado ilegal de cannabis a uno legalLa especialista en política de drogas, Zara Snapp.

México se encuentra a unas pocas semanas de convertirse en el mercado legal de cannabis más grande del mundo. En noviembre pasado, el Senado aprobó la legalización para uso recreativo, una ley que debe tratar la Cámara de Diputados antes del 30 de abril. El martes, el gobierno publicó los lineamientos para la producción y uso medicinal. 

¿En qué momento se encuentra México respecto a la regulación del cannabis?

México ha avanzado mucho, principalmente gracias al litigio estratégico. Hemos tenido dos procesos paralelos que se han llevado a cabo durante los últimos cinco años. El primero es la cuestión del uso medicinal, con una ley aprobada en 2017, una ley tímida, impulsada por la presión mediática de muchos casos de pacientes de niños con epilepsia y las exigencias de sus familiares, que permitía la importación de productos con menos del 1 por ciento de THC pero no contemplaba el autocultivo para pacientes, por ejemplo. Esa ley fue aprobada, pero después nunca fue reglamentada. Es la Corte Suprema la que obliga a la Secretaría de Salud a publicar este reglamento, que es lo que salió esta semana. 

Al mismo tiempo, en 2015 ganamos el primer caso en la Corte sobre el uso adulto, que reconoce que la prohibición de poder cultivar cannabis en tu casa para consumo personal sin fines de comercio viola el derecho al libre desarrollo de la personalidad. En México necesitas cinco casos consecutivos para poder lograr la jurisprudencia, que llegó el 31 de octubre de 2018. Ahí empezamos esta discusión nacional sobre el tema y al rato llegó el nuevo gobierno. Con la confluencia de estos dos factores, la Corte Suprema manda una notificación al Congreso con un plazo de 90 días para legislar sobre el asunto, que luego fue prorrogado por la pandemia. En noviembre se aprobó en el Senado la ley para uso medicinal y adulto (también conocido como recreativo) y la Cámara de Diputados tiene hasta el 30 de abril para tratarlo. Diría que México está en un momento histórico, donde puede aprovechar la oportunidad de transitar de un mercado ilegal, donde somos el segundo país productor de cannabis ilegal en el mundo, a uno legal, en el que garantizamos los derechos de las personas usuarias e implementamos medidas afirmativas hacia las comunidades cultivadoras.

En la discusión sobre la legalización aparecen argumentos que van desde el derecho de personas usuarias, los potenciales beneficios económicos del mercado y hasta el impacto en el narcotráfico. ¿Cúal fue el enfoque que primó en el Congreso? 

Creo que hubo una mezcla de intereses. Hubo muchos senadores que incluyeron el tema de derechos. Es decir, que además de los beneficios que va a traer la industria legal a México, también se habló de las libertades y la necesidad de reconocerlas. Hay una idea también de que con la regulación es posible reparar el daño a las personas usuarias y las comunidades. La ley contempla al menos un 40% de las licencias de cultivo solamente para las comunidades afectadas: ejidos, propiedades comunales, sociedades cooperativas, es decir, comunidades que han tenido sus cultivos erradicados durante la prohibición. Eso es un gran reconocimiento, aunque nosotros quisiéramos –y estamos exigiendo– que sea del 80%. También existe una restricción para puntos de venta: las empresas sólo van a poder tener tres puntos de venta por estado, para evitar que haya 50 tiendas de la misma empresa en un mismo estado. Yo veo una voluntad para crear un modelo que reconoce lo que ya existe y que impulsa algo que beneficia a México. Porque para nosotros esta ley no es sólo regular por regular: es regular para que los recursos de la policía que se usan para perseguir a personas usuarias vayan a delitos de alto impacto y que se dejen de erradicar cultivos. Es importante pensar esto como un cambio en la relación Estado-sociedad.

Es regular para que los recursos de la policía que se usan para perseguir a personas usuarias vayan a delitos de alto impacto y que se dejen de erradicar cultivos. Es importante pensar esto como un cambio en la relación Estado-sociedad.

Hay activistas que alertan sobre la posibilidad de que los intereses de las grandes empresas extranjeras productoras de cannabis terminen primando en la regulación. ¿Lo ves como un riesgo potencial?

Sin dudas es un riesgo. Nosotros llevamos años escuchando empresas canadienses que vienen a foros y hablan abiertamente de su interés en invertir en el mercado mexicano para poder aprovechar la mano de obra barata. Lo han dicho literalmente. Para nosotros esto no va si se trata de instalar una industria extractiva más a las que ya existen en el país. En el reglamento que se publicó esta semana, por ejemplo, si tu ves los requisitos que necesitas para hacer un medicamento sólo las farmacéuticas están en condiciones de hacerlo. Pero ese tipo de demandas, junto a las del autocultivo, no iban a ser incorporadas en esta reglamentación, que corresponde a la ley aprobada en 2017. Por eso estamos esperando a que se apruebe en Diputados la ley de uso adulto, que va a ampliar las posibilidades.

¿Cómo crees que va a impactar la legalización del cannabis en la llamada guerra del narcotráfico?

Esto no se va a acabar con la regulación del cannabis, porque hay muchas otras sustancias y actividades involucradas. Desde mi organización abogamos por la regulación legal de todas las sustancias psicoactivas, entendiendo que es mejor que haya seguridad sobre la calidad, que no debe quedar en manos del crimen organizado y que se trata también de quitarles recursos. En México es difícil porque existe una integración fuerte tanto a nivel local como a nivel nacional entre las autoridades y el tráfico de sustancias. No podríamos traficar la cantidad de sustancias que traficamos como país si no hubiera involucramiento por parte de las autoridades.

Pero creo que va a tener un impacto positivo, en primer lugar, en cómo perseguimos delitos. Si legalizamos y descriminalizamos, entonces el Estado ya no va a gastar tiempo y recursos que podrían ir para investigaciones de los delitos que realmente nos preocupan. En México hay una tasa de impunidad del 98%. Y si no perseguimos esos delitos de homicidio, extorsión, feminicidio y desaparición, estos van a seguir sucediendo. Otro lugar donde se va a registrar un impacto positivo es que ya no va a haber una relación de conflicto del Estado con las personas que cultivan, que han llevado a desplazamientos de comunidades y enfrentamientos. Y también tengo la esperanza –y en esto soy optimista– de que quienes participan en el mercado ilegal, que son muchos, decidan pasarse a la legalidad. Al fin y al cabo, en el mercado ilegal también se pagan impuestos como sobornos y compra de armas. Entonces en el tránsito a la legalidad también pueden reducirse los costos. Por último, creo que este va a ser un primer paso importante para luego seguir con otros. Con la regulación vamos a desestigmatizar la planta y nos vamos a dar cuenta que las personas que consumen no son unos locos. Va surgiendo una especie de salida del closet psicoactivo, donde empiezas a hablar de tu consumo con familiares para erradicar ese miedo. 

Con la regulación vamos a desestigmatizar la planta y nos vamos a dar cuenta que las personas que consumen no son unos locos. Va surgiendo una especie de salida del closet psicoactivo

¿Hacia qué nuevo paradigma crees que debería ir México con su política de drogas?

Yo esperaría que nos pudiéramos mover hacia una dirección donde se garanticen los derechos de las personas usuarias y se reconozca que, cuando existe un uso problemático –que existe en el 11% de las personas que usamos sustancias ilegales–, ese uso está mucho más vinculado a la situación de la persona que a la sustancia. La pregunta entonces es cómo podemos mejorar las condiciones de vida de esa persona sin pensar en la abstinencia como el fin último. Es un cambio a largo plazo que tiene que estar acompañado de una mejor y más amplia educación sobre drogas y sustancias psicoactivas: necesitamos entenderlas para poder crear políticas sobre las mismas y la educación también puede fortalecer la prevención y el retraso de la edad de inicio de consumo. Es un cambio cultural. Hay mucha gente que está en el movimiento a favor de la legalización del cannabis pero se espanta cuando les hablas de otras drogas, por lo que es nuestro trabajo debatirlo. Esta idea de que erradicando la oferta va a cambiar la demanda no ha funcionado. Y, además de no funcionar, ha hecho muchísimo daño. 

En el 2021 se van a cumplir 15 años del inicio de la llamada Guerra contra el narcotráfico, con un operativo que lanzó en ese entonces Felipe Calderón y que continúa hasta hoy. ¿Cúal ha sido el saldo de esa política?

Cada año estamos perdiendo más de 30.000 personas por homicidios dolosos. Principalmente hombres jóvenes sin oportunidades. Es esa violencia la que explica la disminución en la esperanza de vida en México. Por otro lado, en estos quince años hemos tenido más de 70.000 desaparecidos, y en la mayoría de los casos hay una colusión para no encontrarlos, o porque la autoridad estuvo involucrada, o porque alguien está protegiendo a otro grupo. Cuando tú vas a denunciar la desaparición de un familiar, la respuesta más común por parte de la autoridad es que seguro estaba haciendo algo, cuestionando la validez de la vida y el valor de esa persona. Hay familias que no han parado de buscar en los últimos diez, doce años. Son ellos los que se convierten en peritos e investigan. Hasta ahora sólo se ha avanzado en la identificación de algunas personas y lugares, gracias a la colaboración del equipo de antropología forense argentino y a la persistencia de las familias, que no han descansado.  El Estado ahora está un poco más involucrado, gracias a ciertos funcionarios públicos, pero en general ha estado ausente durante todo este proceso. Y eso es devastador. Nosotros como país vamos a tener que hacer un camino de reconciliación muy grande que ahorita no estamos contemplando, porque esto no ha parado y seguimos acumulando casos todos los días. 

Nosotros como país vamos a tener que hacer un camino de reconciliación muy grande que ahorita no estamos contemplando, porque esto no ha parado y seguimos acumulando casos todos los días

En las próximas semanas, la Cámara de Diputados seguramente aprobará la legalización del cannabis para uso recreativo. ¿Cúal es el paso siguiente?

Bueno, si se hacen cambios en Diputados la ley deberá regresar al Senado, pero nosotros estamos pensando desde ahora en la implementación. Eso va a depender también de como salga la ley. Si no hay una descriminalización efectiva, entonces vamos a tener que estar documentando todos los casos de abuso y presentando iniciativas para mejorar esa parte. Seis meses después de la publicación de la ley en el boletín oficial, se supone que ya tiene que estar listo el Instituto de Regulación y Control: ahí vamos a estar siguiendo quienes van a conformarlo. Estaremos atentos también a la reglamentación, para ver los detalles y empezar a acompañar e impulsar a las comunidades a que ellos apliquen a las licencias de cultivo para llenarlas y demostrar que hay una demanda de estas comunidades para participar en el mercado. El autocultivo para ese entonces ya va a estar permitido. Ojalá eso signifique el comienzo de la transición a un mercado legal.

JE

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El hombre cuenta (I): desde su enfermedad, desde su nada

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Para hacer perceptible lo reciente de la aparición del hombre, los físicos en ocasiones recurren a una trasposición de las etapas de la evolución del universo y el transcurso de una película de tres horas. Recordemos algunos datos aproximados:

El Universo “surgió” hace 13.500 millones de años, esa estrella que es el sol  data de 5.000 millones de años,  la Tierra se formó hace 4.500 millones de años. ¿Y la vida?  Hace 3.500 millones de años aparecen los primeros organismos unicelulares. Los primeros mamíferos aparecieron hace 300 millones  de años. Los homínidos datan aproximadamente de seis millones de años  y los humanos habitamos la tierra hace quizás 4 millones de años, aunque el llamado “homo habilis”,  aparece  hace sólo  2500 millones de años.

Vayamos ahora a la transposición a escala en la película de tres horas.  La vida aparecería treinta minutos antes del final, los animales únicamente cinco minutos. ¿Y los humanos? Sólo  serían  introducidos una fracción de segundo, tan ínfima que el espectador no se apercibiría de ello. Supongamos ahora que una catástrofe nos hiciera desaparecer, por ejemplo en el año tres mil. Nuestra presencia total  no habría superado esa mínima fracción de segundo. ¿Fracción insignificante? Poco a poco.

Piénsese que en ella habría tenido cabida desde  el transcurrir de la técnica, la ciencia, el arte la filosofía y… el cúmulo de interrogaciones y respuestas sobre lo que tiene significativo peso y lo que es in-significante. Por ejemplo, la pregunta  misma sobre si lo inconmensurable  del transcurso temporal desde la existencia del hombre en relación al conjunto de la historia  evolutiva tiene correspondencia en el peso a otorgar a ese momento final en relación al conjunto.

Pues sólo en esa ínfima fracción de segundo entra en escena  un hacedor de signos, un ser que otorga significado, o más bien significados múltiples  bajo un mismo signo, y sin cuya acción  obviamente todo carecería de significación. En esta fracción de segundo aparece  el ser que “da cuenta” remitiendo a principios asumidos como evidencias (base de la ciencia), mas también el ser que simplemente “cuenta”,  en todo caso el ser que  dirime, acota, muestra  la no confusión y así, entre otras cosas, marca  la diferencia entre lo enorme y lo diminuto, entre lo que tiende a infinito y lo que se aproxima a lo infinitesimal.

No hay forma de escapar a esta paradoja: el proceso que constituye el universo (es decir, la historia de la transformación de la energía) sólo aparece muy dilatado en razón de que un ser efímero, “desde su enfermedad, desde su nada”, estupefacto ante su entorno, se esfuerza por ordenarlo y contarlo a la vez que  persiste en conferirle un sentido, un ser que como el Spinoza de Borges  “desde su enfermedad, desde su nada/ sigue erigiendo a Dios con la palabra”.

https://www.elboomeran.com/victor-gomez-pin/

Cenizas

Cenizas

 La muerte es impúdica. Indiscreta, nos acecha, abandona nuestro despojo en las peores condiciones. Dejamos de existir sin decoro, y captura el instante en que exhalamos el control de nuestro ser. Lo más terrible es no poder defendernos, y el testimonio se contempla con la morbosidad del investigador o del curioso.

La máscara mortuoria de Dante, realizada después de su muerte con una capa de cera. El rostro sin pensamiento, sin sabiduría, es solo eso, precisamente, una máscara, que ha dejado de cantar sus poemas. Enmudecido los hereda a las páginas, y la Divina Comedia se escucha en nuestra lectura  mientras su rostro, ya en bronce, escucha inmóvil.

En Pompeya, Italia, acaban de descubrir en las excavaciones en Civita Giulana, una villa de una familia poderosa y rica de hace 2000 años. Un esclavo y su amo sorprendidos por la ceniza del destino. Las ropas de lana dicen que es otoño, la urgencia por la huida está en la posición del esclavo. Los observan con detenimiento, ellos ahí inermes, primero ante la naturaleza y ahora ante el tiempo. ¡Júpiter, tú, amo del volcán, cubriste de cenizas y gases a la hermosa cuidad! Mujeres, hombres, niños, animales, que cantaron tus himnos, que celebraron sacrificios, Júpiter tú los masacraste. Murieron sin saber por qué los dioses se vengaban, destruyendo sus casas, sus bibliotecas, petrificándolos, habitando perpetuamente en su propio Círculo del Infierno. El castigo continua, 2000 años después, insaciable Júpiter los exhibes, son observados, estudiados, son pretexto de turistas y científicos.

Enseres cotidianos, platos, juguetes, rollos de bibliotecas, obras de arte,  la vida expuesta, la intimidad destrozada ¡Malvado Júpiter, fuego voraz! No pueden descansar, siguen escavando, siguen explotando su muerte, parque temático de la ciencia. Dicen los arqueólogos, “Es un descubrimiento con un impacto emocional”, “Nos permite un gran conocimiento de lo que sucedió” No, nunca lo sabremos, la boca llena de ceniza que no puedo gritar, el cuerpo pesado que no puede huir, los gases nublando y ahogando el aliento, el calor, el miedo. La desesperación sin refugio, Júpiter, no hubo sitio que protegiera de tu violencia. El volcán, que creíamos montaña inmóvil revive, se mueve, los persigue convertido en rocas, gas y polvo. ¿Júpiter porque estallas? te entregamos nuestras vírgenes, te cantan los jóvenes más hermoso, calma tu ira. Que los dioses no nos miren, que nos ignoren es tal vez el más grande de los regalos. Júpiter envidioso de los pompeyanos, de esa gente ilustrada, que viajaba a sus villas de recreo a leer, dialogar, discutir si la existencia de los dioses es consecuente con el Universo. Los dioses escuchan cuando deberían estar sordos. 

 

PUBLICADO POR AVELINA LÉSPER 

https://www.avelinalesper.com/

El arte de no hacer nada

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Decía Marcel Duchamp que le gustaba más vivir y respirar que trabajar. “Mi arte consistirá en vivir”, solía despachar burlón el artista normando. La ironía duchampiana, que no buscaba otra cosa que desacralizar el papel del arte, encontró ilustres compañeros de viaje como Jacques Vaché, Félicien Marboeuf, Gide o Cravan. Una constelación de creadores sin apenas producción para los museos, de pensadores sin corpus, que en un momento dado optaron por la no creación, o más precisamente, por no tener que justificar su estatus de artista.

En el fondo de este razonamiento latía un acto de rebeldía frente a las tiranías de los cánones. Se trataba de rechazar con violencia, ironía o inocencia, la lógica industrial y mortífera del museo y la biblioteca. Su legado fue un buen puñado de ideas no escritas, de poesías vividas, que pusieron en entredicho el clásico binomio obra-autor, y que, pese a no haberse materializado, ejercieron una influencia fundamental en su época. De este fenómeno versa el ensayo Artistas sin obra del crítico de arte francés Jean-Yves Jouannais, prologado por Enrique Vila-Matas y que acaba de publicar Acantilado.

En la segunda mitad del XIX el arte pictórico inició su particular huída hacia delante a base de ismos de toda clase, algo que evidenció el estancamiento más que notable de la literatura. El arte de empalabrar tenía que reaccionar y lo hizo a lo grande a principios del XX de la mano de ilustres como Joyce, Kafka, Woolf o Musil. Una regeneración épica cuyos ecos todavía resuenan y que ponía el listón muy alto a futuros competidores. ¿Y qué hicieron éstos? No saltar, algunos incluso ni se dignaron a calentar. Se limitaron a verlas venir pero lo hicieron con arte. Silencios anunciados, autoimpuestos, perezosos, muchos de ellos adoptaron el I would prefer not to de Bartleby como carta de presentación.

Entre esa pléyade de dandies, situacionistas, anarquistas, vividores… nos topamos, por ejemplo, con insignes copistas de líneas ya escritas a lo Bouvard y Pécuchet, cuya actividad plagiaria pretendía ironizar sobre el papel del creador, o las granadas de mano literarias de un tal Félix Féneon, maestro de la elipsis que, pese a su gran talento, se empeñó en ocultar su identidad, anteponiendo a las connotaciones capitalistas y vanidosas que deifican al autor una concepción del arte entendida simplemente como un impulso que necesita ser compartido.

Otro ilustre desconocido, Félicien Marboeuf, pasará a la historia por haber sido protagonista e inspirador de dos clásicos de la literatura. Como lo oyen, según Jouannais, este parisino de finales del XIX llegó a ser reconocido por los críticos de la época como “el más grande de los escritores que nunca escribieron”. En efecto, Marboeuf no sólo inspiró a Flaubert el personaje de Frédéric Moreau en la Educación sentimental, sino que también, y fruto de una persistente correspondencia con Marcel Proust, evocó en su cartas escenas, reflexiones e incluso frases que más tarde aparecerían en En busca del tiempo perdido. Un legado literario nada desdeñable si nos atenemos a que no publicó ni una sola página.

J. LOSA

 

https://blogs.publico.es/j-losa

Receta de crema de brócoli y almendras

Crema de brócoli y almendras.
Crema de brócoli y almendras.

 

El universo de las cremas es uno de los más reconfortantes entre los vegetales cocinados. Es trabajo de brujos y hechiceras. Movimiento alquímico. Hasta el odiado brócoli (solo por algunos) se convierte, tras la magia, en un cáliz de aromas, un imán de estómagos y paladares. Una de las combinaciones más agraciadas está en sus amigas las almendras. La crema de brócoli adquiere de este modo una fuerza de linaje árabe, se forma en esta conjunción un hechizo, con un punto crujiente. Es además muy saludable. Perfecto reconstituyente, caldo de minerales y vitaminas. Al combinarse con un sofrito de cebolla y ajo, y un pelín de vino blanco, todo se multiplica. Hay un encuentro furtivo entre los sabores, una danza ligera y sensual.

Receta de crema de brócoli y almendras

Brócoli.
Brócoli. ImageParty en Pixabay.

 

Ingredientes 2 personas:

          Un  brócoli.
  • Un puñado de almendras crudas o varias cucharadas de almendras trituradas.
  • Un vasito de vino blanco.
  • 1/2 cebolla.
  • 1-2 dientes de ajo.
  • 1 rebanada de pan (puede ser integral).
  • Caldo de verduras.
  • Aceite de oliva virgen.
  • Pimienta negra.
  • Sal.

Elaboración:

Funciona como casi todas las cremas, con mimo. Debes pochar la cebolla y el ajo por un lado, y después cocer el brócoli hasta que esté blando y pueda convertirse en papilla. Luego se mezclan todos los ingredientes en la batidora, añadiendo las almendras tostadas. Tiene que salir una crema de brócoli fina y ligera. Puedes reservar algunas almendras laminadas (pásalas por la sartén con un poco de sal) y las sirves como tropezones o decoración. Añade caldo vegetal en el momento de triturarlo (lo justo para que salga cremoso). Hay cocineros que también le echan leche de almendras, y un poco de calabacín.

1. Pocha la cebolla:

En una sartén, con un chorrito de aceite de oliva, pon a pochar la cebolla cortada en juliana, y cuando esté a medio hacer, añade los dientes de ajo, picados. Una vez bien cocidos, echa un vasito de vino blanco y deja que reduzca y que se evapore el alcohol.

2. Cuece el brócoli:

Pon el brócoli lavado y cortado en trozos gruesos en una olla con abundante agua. Retíralo cuando esté tierno. Cuélalo y rehógalo con la cebolla y el ajo durante unos minutos, dándole un punto de sal.

3. Tritura la crema de brócoli y almendras:

Añade todos los ingredientes al recipiente de la batidora o licuadora. Echa las almendras (si son crudas, puedes tostarlas en la sartén con un punto de sal, reservando algunas para la decoración). Machácalas con un mortero para facilitar el proceso. Echa una rebanada pequeña de pan desmenuzada. Agrega un poco de caldo de verduras o de la misma cocción del brócoli, y sal y pimienta. Lícualo hasta conseguir una crema ligera. Decóralo con las almendras que habías reservado y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

 

https://blogs.publico.es/recetas-caseras-nutricion-saludable/